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Diócesis de Ciudad Rodrigo | Ciudad Rodrigo ha acogido durante miércoles y jueves, el encuentro de verano de obispos y vicarios de Iglesia en Castilla. Un encuentro habitual de las nueve diócesis que integran la también denominada Región del Duero: Burgos, Valladolid, Salamanca, Zamora, Ávila, Segovia, Palencia, Osma-Soria y Ciudad Rodrigo, que en esta ocasión actúa como anfitriona.

 

Los 28 participantes, entre los que se encontraban el vicario general de la archidiócesis de Burgos, Carlos Izquierdo Yusta, y el vicario de Pastoral, José Luis Lastra Palacios, han valorado en esta primera jornada el encuentro de Ávila, celebrado el pasado mes de febrero, y se ha aprovechado la ocasión para presentar el documento-puente para el trabajo en las diócesis a partir de las conclusiones de ese último encuentro y pensando en el del próximo curso.

 

En esa reunión abulense se trazó un itinerario de tres años para replantear la renovación del estilo pastoral acorde al actual contexto social, demográfico y eclesial.

 

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Luis Argüello García, ha explicado que este proceso de tres años «sigue el aliento sinodal que hay en toda la Iglesia y queremos que culmine en una asamblea eclesial a celebrar en febrero del año 2026».

 

De este modo, Iglesia en Castilla atiende a la llamada que surge de la propia situación de realidad y a la llamada que hace el papa Francisco en Evangelii gaudium,  de vivir una conversión pastoral que supone también una transformación del estilo de los evangelizadores y también un cambio de las estructuras evangelizadoras. «La comunión de las iglesias, de la Iglesia en Castilla, trata de ayudarnos a algo que vivimos en cada una de nuestras diócesis, y así juntos, poder vivir este camino de discernimiento en el que siguiendo una pauta que el papa Francisco, ya desde el Sínodo de los Jóvenes establece: reconocer, interpretar, elegir y vivir juntos este proceso de discernimiento», añade el presidente de la CEE, «luego cada diócesis, cada Iglesia particular tiene su propia responsabilidad pero en este camino compartido tratamos de ayudarnos».

 

Dentro de ese itinerario establecido, en el primer trimestre pastoral, de octubre a diciembre, pretenden «acoger las conclusiones del encuentro de febrero pasado en Ávila y avanzar en un camino de interpretar, es decir, ahondar todavía más si cabe, en las llamadas que estamos percibiendo del Espíritu del Señor para ver cómo damos pasos, que de alguna forma las Iglesias ya estamos en ello, para concretar qué es esto de la conversión pastoral, los estilos pastorales, de la conversión de las estructuras evangelizadoras… acogiendo también lo que la Iglesia Universal en el Sínodo nos pide: hacer esto juntos».

 

Entre otras acciones, se propone en esta primera fase que el trabajo que hacen habitualmente los presbíteros, los arciprestes y los equipos sacerdotales de cada uno de los arciprestazgos, sea realizado también por laicos y consagrados aprovechando la realidad de los consejos pastorales, o de los grupos que han estado trabajando en el Sínodo. «Yo creo que lo más importante que deberíamos hacer es ayudar a caer en la cuenta de hasta qué punto hay una convergencia entre las situaciones diocesanas, este proceso de la Iglesia en Castilla y el proceso sinodal de la Iglesia Universal: vivir una comunión misionera».

 

Los obispos y vicarios también han podido escuchar la ponencia de José San José Prisco, decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), titulada Nuevos retos de la pastoral parroquial.

 

Parte de la tarde se ha reservado para una sesión de trabajo por grupos y los participantes cerrarán la jornada con una visita guiada a la Catedral.

 

Mons. Argüello ha insistido en que Iglesia en Castilla es, sobre todo, «una mesa de comunión, de compartir, de poner en común lo que en unos y otros sitios vivimos, y ver en qué medida este ejercicio de compartir, de comunión, puede ayudarnos, supone siempre una luz y ayudarnos a hacer algunas cosas en común».

 

Visita a Siega Verde y al casco histórico mirobrigense

El Encuentro de verano de los obispos y vicarios de las nueve diócesis que integran Iglesia en Castilla ha concluido este jueves con una visita al yacimiento rupestre de Siega Verde, catalogado como Patrimonio de la Humanidad y cuyos grabados datan, en algunos casos, de hace 20.000 años. Los participantes, que se dividieron en dos grupos para conocer el yacimiento, se han mostrado sorprendidos con lo que han descubierto en relación a este enclave. Posteriormente, han realizado una visita turística por el casco histórico de Ciudad Rodrigo, antes de dar por finalizado este encuentro.

 

En esta reunión también han participado el cardenal Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo emérito de Valladolid, y Mons. Jesús García Burillo, obispo emérito de Ávila y durante tres años administrador apostólico de la diócesis de Ciudad Rodrigo.