TT Ads

 

La formación permanente del clero ha abordado este miércoles en Burgos la dimensión psico-afectiva y relacional del ministerio sacerdotal, en una nueva sesión centrada en el acompañamiento personal y pastoral en el contexto actual, ofrecida por la Fundación Solidaridad Humana.

 

«Para acompañar, primero hay que ser acompañado». Con esta idea ha resumido Fernando del Castillo uno de los ejes fundamentales de la formación, dirigida a sacerdotes de la archidiócesis y orientada a ofrecer herramientas para afrontar las realidades humanas y espirituales con las que se encuentran en su tarea diaria. La sesión es la segunda del itinerario formativo que se está desarrollando este curso en tres momentos —octubre, enero y abril— y que ha abordado el autoconocimiento, la autoestima, la afectividad y, próximamente, la comunicación y la escucha empática.

 

Durante el encuentro se ha subrayado la importancia de integrar estos contenidos tanto en la formación inicial como en la permanente, atendiendo a las necesidades reales de jóvenes, familias, parroquias y centros educativos. Del Castillo ha señalado que «nos encontramos hoy con muchas heridas relacionadas con la afectividad, la autoestima o la sexualidad, y para evangelizar primero hay que humanizar», recordando que no siempre se ha recibido una educación adecuada en estos ámbitos.

 

En este sentido, se ha insistido en que esta formación no responde solo a exigencias pastorales externas, sino también a una necesidad personal del propio sacerdote. «Para dar, primero hay que recibir», ha afirmado del Castillo, subrayando que la formación no concluye nunca y requiere una actualización constante en un contexto social marcado por la rapidez de los cambios y por fenómenos como el impacto de las redes sociales o el consumo de pornografía.

 

Nieves Tomillo ha destacado, por su parte, que sacerdotes, pastores y profesionales también están heridos y necesitan reconocer y sanar sus propias fragilidades para poder acompañar de manera sana. «Para poder ayudar en un proceso de sanación tenemos que estar entendiendo, aceptando y sanando nuestras propias heridas, para transmitir sin toxicidad esta formación», ha señalado.

 

Uno de los objetivos principales de esta formación ha sido capacitar al clero para responder a situaciones de especial vulnerabilidad, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Del Castillo ha explicado que, en muchos casos, los sacerdotes y educadores «estamos haciendo de padre y madre», acompañando a chicos que llegan con carencias afectivas profundas y entornos familiares desestructurados. Por ello, ha afirmado que «el objetivo final es prepararnos muy bien para estos momentos».

 

El acompañamiento, la escucha empática y la capacidad de reconocer las heridas han sido presentados como claves para prevenir dinámicas de autodestrucción, adicciones o conductas de riesgo. «Lo primero es escuchar, vaciarme de mí mismo para escuchar a la oveja», ha señalado del Castillo, vinculando esta actitud con la imagen evangélica del buen pastor.

 

La sesión ha reafirmado así el valor de la formación permanente como un proceso imprescindible para el ejercicio del ministerio, con el convencimiento de que «para formar a otros, tengo que seguir formándome», en palabras del ponente.

 

Sobre la Fundación Solidaridad Humana

La Fundación Solidaridad Humana fue fundada en 1992 por el matrimonio formado por Fernando del Castillo y Nieves Tomillo. Padres de familia, ambos son licenciados en Filosofía y Letras. Fernando es, además, especialista en Terapia Familiar y de Pareja por la Universidad Pontificia Comillas, y Nieves es licenciada en Psicopedagogía por la misma Universidad.