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Una de las propuestas de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que la Iglesia celebra entre el 18 y el 25 de enero es, precisamente, que los fieles de las diferentes confesiones cristianas se reúnan para rezar juntos por la ansiada unidad. Es lo que ha sucedido, por ejemplo, en Miranda de Ebro y en Burgos capital.

 

«Ecumenismo práctico» en Burgos

La parroquia del Hermano San Rafael de la capital acogió este jueves, 22 de enero, una oración ecuménica conjunta entre católicos, ortodoxos y evangélicos. Presidida por el delegado diocesano para el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso, José Luis Cabria, en el encuentro participaron líderes de las tres confesiones mayoritarias de la ciudad: Brian Fox, de la iglesia evangélica IECUA, Danut Mures, el pope de la parroquia ortodoxa rumana de Burgos, y el párroco anfitrión, Eduardo Cámara. Los tres ofrecieron breves predicaciones en torno a la Palabra de Dios y el lema propuesto para esta semana de oración por la unidad de los cristianos, «un solo Espíritu, una sola esperanza».

 

La celebración siguió el esquema propuesto para todo el mundo por el Departamento de Relaciones Interconfesionales de la Iglesia apostólica armenia, centrado en el simbolismo de la luz. También se rezó el Padrenuestro, se elevaron diferentes peticiones de intercesión y alabanza y se rezó el símbolo niceno-constantinopolitano, el credo común de las tres confesiones cristianas. Tras la celebración, miembros de las tres confesiones mantuvieron un encuentro de fraternidad, para seguir desarrollando un «ecumenismo práctico» de la convivencia y el conocimiento mutuo.

 

También en Miranda

El pasado 20 de enero, también Miranda de Ebro acogió una de las oraciones ecuménicas que se están desarrollando en la provincia. Más de 150 cristianos de diferentes confesiones se reunieron en la iglesia evangélica ‘La Familia’ de Miranda para celebrar la alegría de orar juntos y responder así al mandato de Jesús: «Permaneced unidos a Mí, como Yo lo estoy a vosotros» (Juan 15, 4).

 

En torno al lema «Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados» (Efesios 4,4), se desarrolló una celebración muy entusiasta y participada, con pastores, cristianos bautistas y evangélicos, cuatro sacerdotes católicos, congregaciones religiosas, movimientos católicos y miembros de parroquias. Resultó un momento lleno de música, de alabanza, de intercesión y de escucha de la Palabra: «Cristo murió por cada uno de nosotros y de su Cruz emana una Luz que estamos llamados a aceptar y seguir». Se notó el amor de Cristo hacia los cristianos y, así mismo, el que se tienen los cristianos en Él.

 

Fue una oración que miraba a la ciudad de Miranda y a las necesidades del mundo, en la que pudieron compartir el común sentir de que todos están llamados a una misma misión: llevar unidos el Amor de Dios, hasta los confines de lo cotidiano. Los participantes sintieron la alegría de ver que la oración por la unidad de los cristianos se ha consolidado en Miranda y constituye un momento anual fuerte de encuentro en el que superando las divisiones, son capaces de compartir la oración, la vida y un tradicional chocolate para sellar de esta manera el milagro de estar juntos.