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Con el arranque de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas, que este año lleva por lema Declara la guerra al hambre, la Delegación de Burgos de esta entidad de cooperación al desarrollo católica ha organizado una serie de actividades que se van a desarrollar a lo largo del mes de febrero en la archidiócesis, con las que se va a apoyar a algunos de los más de 500 proyectos de desarrollo que Manos Unidas impulsa cada año en los países más desfavorecidos de Asia, África y América.

 

La colecta de las misas que se celebren en la archidiócesis de Burgos el próximo domingo, 8 de febrero, estará destinada al proyecto de capacitación profesional a jóvenes para su acceso al mercado laboral en Zimbabue. En la provincia de Matabeleland Norte, la más pobre del país, la falta de oportunidades laborales afecta especialmente a los jóvenes, quienes afrontan altos niveles de pobreza, desempleo y riesgos sociales.

 

Para responder a esta realidad, Manos Unidas, junto a los Salesianos de Don Bosco, impulsa un proyecto de formación técnica que mejore sus oportunidades de acceso al empleo digno. El objetivo es construir y equipar un nuevo taller de carpintería y mecánica de automoción en el Don Bosco Technical College de Hwange, ampliando la oferta de formación profesional adaptada a las necesidades reales del mercado laboral.

 

El proyecto tiene un importe de 91.425 euros y beneficiará a 120 jóvenes cada año, hombres y mujeres de entre 18 y 35 años, además de a 600 beneficiarios indirectos, incluidas sus familias.

Operación Bocata

El primero de los eventos convocados por la ONGD es la Operación Bocata, un clásico en Burgos que ya cumple 27 ediciones y que cada año reúne a más estudiantes con un fin solidario. Y es que se trata de algo más que comer un bocadillo en un ambiente festivo, es un gesto de solidaridad, tomando con los amigos o con los compañeros de clase. En la última edición, la de 2025, la Operación Bocata rondó los 15.000 participantes.

 

Este año, el acto central de esta actividad se va a desarrollar este viernes, 6 de febrero, a las 11:00h en el colegio Santa María la Nueva y San José Artesano de la capital, al que acudirán diversas autoridades que se comerán un bocadillo solidario junto a los alumnos del centro.

 

Pero además del acto institucional, en la Operación Bocata van a participar cerca de 50 centros educativos de Burgos y provincia, en los que se va a reunir la comunidad educativa para comer su bocadillo solidario, que proporcionará Manos Unidas desde las instalaciones del Seminario a todos los centros participantes de Ed. Infantil, Ed. Primaria, Ed. Secundaria, Formación Profesional y Bachillerato.

 

Cada participante recibirá un bocadillo y un botellín de agua con un donativo orientativo de 3,50 euros, que irá destinado a un proyecto de desarrollo que pretende dar acceso a la educación de calidad a niños y niñas en riesgo de exclusión en Camboya, para mejorar sus condiciones de vida.

 

Cenas solidarias

La Campaña contra el Hambre de Manos Unidas también incluye las tradicionales cenas solidarias contra el hambre. En la archidiócesis se van a celebrar dos. La primera, el propio viernes, 6 de febrero, en el arciprestazgo de Burgos-Gamonal.

 

La segunda será en Miranda, en el albergue juvenil Fernán González de la ciudad, el próximo viernes, 20 de febrero, a las 20:30h. Las entradas podrán adquirirse en la farmacia Yárritu, en la parroquia de San Nicolás de Bari y a través de las voluntarias de Manos Unidas.

 

Además, la ciudad mirandesa también va a celebrar un pincho solidario a favor de Manos Unidas. Los niños de catequesis de la parroquia de San Nicolás de Bari y sus familias serán los encargados de preparar este aperitivo solidario el próximo domingo, 20 de febrero.

 

Todo el dinero que se obtenga en las diferentes actividades organizadas en Miranda irá destinado al proyecto de atención integral a mujeres en situaciones de vulnerabilidad extrema en Paita, el segundo puerto pesquero más importante de Perú. El objetivo del proyecto es mejorar las condiciones de vida de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad mediante empoderamiento económico —apoyando la formación técnica y los emprendimiento femeninos—, prevención de la violencia y fortalecimiento comunitario.