Se trata de una labor silenciosa y que pasa desapercibida para los que no acuden frecuentemente al Hospital Universitario de Burgos (HUBU), pero de mucha relevancia para el cerca de medio millón de personas que lo visitan a lo largo del año para tratar alguna dolencia, así como para sus familiares y, como no, para el personal sanitario que los atiende. Hablamos del Servicio de Asistencia Religiosa Católica (SARC), el equipo de capellanes que atiende esta realidad. Se trata de un servicio que no podría existir sin el convenio suscrito entre la Junta de Castilla y León y las diócesis castellanoleonesas para la atención religiosa en los centros hospitalarios de la región.
El SARC está compuesto de tres sacerdotes a tiempo completo —además de otros dos a tiempo parcial— que se encargan de acompañar a las personas que acuden al hospital. El coordinador del equipo, Elías Cámara, junto a Pablo Bartolomé y Eusebio Ponce, hacen una media de sesenta horas a la semana cada uno, de forma que ninguna franja horaria se quede descubierta. Y es que, en parte, su trabajo es estar.
Celebran misa a diario en la capilla del centro hospitalario —entre semana, a las 10:00h; los sábados, a las 18:00h; y los domingos y festivos, a las 12:00h y a las 10:00h en Fuente Bermeja; con una asistencia de 2.422 personas en todo el año—, pero donde realmente realizan su labor de acompañamiento es en las visitas.
En 2025, los tres capellanes realizaron 17.415 visitas a pacientes, una media de 1.400 al mes. Pero hay mucho más que eso. Los sacerdotes que atienden el hospital imparten los sacramentos: ofrecieron la comunión en 2.373 ocasiones; realizaron 169 confesiones; administraron 486 unciones de enfermos y realizaron 1 bautismo. También están presentes, cuando se les requiere, en los momentos más delicados: recibieron 984 llamadas de Urgencias, 212 de noche, y acompañaron a 106 pacientes en exitus y a sus familiares.
Una labor que va más allá
Vinculadas a su labor, los capellanes del SARC realizan otras actividades que también tienen un impacto muy positivo en los pacientes y en sus familias. Por ejemplo, en un trabajo conjunto con la UCI Pediátrica y Neonatal y el Servicio de Trabajo Social del HUBU, gestionan unos apartamentos —cedidos desinteresadamente por las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno— para alojar al mismo tiempo a tres familias que vivan lejos de Burgos y tengan pocos recursos. Durante 2025, estos apartamentos han acogido a 35 familias en total.
Además, han participado en diferentes actividades relacionadas con la pastoral de la salud: han acudido a jornadas de formación; han ofrecido sesiones de colaboración y asesoramiento a capellanes de otros hospitales; y han participado en un buen número de actividades organizadas por la la Delegación para la Pastoral de la Salud, con la que trabajan en estrecha coordinación.
En definitiva, se trata de un servicio que expresa de forma concreta el cuidado integral de la persona, especialmente en los momentos de mayor fragilidad. La labor del SARC en el HUBU se inserta en una red más amplia de atención pastoral que impulsa la Delegación diocesana para la Pastoral de la Salud y que se concreta también en el trabajo de los capellanes en otros hospitales de la provincia, en la dedicación de numerosos voluntarios y en la entrega de los equipos parroquiales que visitan a los enfermos en sus domicilios o a los mayores en las residencias.
Todos ellos forman parte de una misma misión: acompañar, consolar y sostener a quienes sufren, haciendo presente la cercanía de la Iglesia allí donde la enfermedad, la soledad o el dolor ponen a prueba la esperanza de las personas y de sus familias.






