La ciudad de Salas de los Infantes ha celebrado en el Teatro-Auditorio Gran Casino municipal el cuarto de los ‘Encuentros en el Mundo Rural’ —impulsados por la archidiócesis en el marco de la Campaña Diocesana de Doctrina Social de la Iglesia —que este año está centrada en el mundo rural—, dedicado en esta ocasión a la inmigración. La sesión ha comenzado con el saludo de Alfredo Delgado, arcipreste de La Sierra, y ha sido moderada por el sacerdote Antonio Bocanegra, quien ha dado paso a las distintas intervenciones.
En primer lugar, José Luis Lastra, consiliario de la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, ha enmarcado la situación actual con algunos datos. En la provincia de Burgos, y de modo particular en la comarca de La Sierra, la población extranjera ronda el 10 por ciento, aproximadamente 900 personas sobre un total de 9.000 habitantes. A partir de estas cifras, ha subrayado la necesidad de una lectura serena y realista del fenómeno migratorio en el medio rural.
Por su parte, Mónica Martínez Brogeras, trabajadora social de Cáritas Diocesana de Burgos que desarrolla su labor en los arciprestazgos de La Sierra, Arlanza y Amaya, ha insistido en que la inmigración constituye una oportunidad para los pequeños pueblos, especialmente en un contexto de envejecimiento y pérdida de población.
En un segundo momento, Lastra ha presentado los principios de la Doctrina Social de la Iglesia sobre migraciones, apoyándose en textos de san Juan XXIII, Benedicto XVI, Francisco y León XIV, así como en el documento Comunidades acogedoras y misioneras de la Conferencia Episcopal Española y en las Orientaciones pastorales para el mundo rural. Ha recordado los cuatro verbos propuestos por el papa Francisco —acoger, proteger, promover e integrar— como claves para la acción eclesial y social.
La mesa redonda ha culminado con el compartir de experiencias. Desde Cáritas se ha explicado que en 2025 la acción en el ámbito rural ha alcanzado a 1.061 personas de 541 hogares, aunque en La Sierra solo 34 personas extranjeras han requerido apoyo el último año. La formación para el empleo, el acompañamiento a mayores y el refuerzo educativo a niños y adolescentes son actualmente las principales líneas de trabajo.
Eli Lopes Cerqueira, brasileña afincada en Salas, ha compartido sus temores iniciales y su integración en la vida parroquial, donde se siente «una más». «Si algún día me marcho, lo que he vivido aquí me lo llevo en el corazón», ha afirmado. También Maira, venezolana residente en Araúzo de Miel, ha reconocido cómo Dios le ha enviado «ángeles» concretos en la comunidad que la ha acogido.
El diálogo posterior ha abordado cuestiones como el llamado «efecto llamada», el duelo migratorio y las dificultades de participación en pequeñas comunidades. El quinto encuentro tendrá lugar en Melgar de Fernamental el 18 de marzo y abordará la despoblación en el mundo rural.






