El pasado viernes, 20 de febrero, unos sesenta jóvenes y adolescentes de diversas parroquias participaron en un encuentro organizado por la Acción Católica General (ACG), que reunió a chicos y chicas en una jornada marcada por la convivencia, la reflexión y la alegría compartida.
El encuentro se desarrolló bajo el lema Compartiendo caminos, acompañando esperanzas, el mismo que centrará el próximo Encuentro de Laicos que se celebrará el próximo mes de julio, en Málaga. Con esta convocatoria, la ACG da un paso significativo en la dinamización del trabajo con jóvenes a nivel diocesano, impulsando espacios donde puedan crecer en la fe y fortalecer su compromiso cristiano en la realidad cotidiana.
La tarde comenzó con dinámicas y juegos participativos orientados a favorecer el conocimiento mutuo y crear un clima de confianza y cercanía. Posteriormente, los asistentes trabajaron el pasaje evangélico del Camino de Emaús, profundizando en la experiencia de los discípulos que descubren que no caminan solos, y reflexionando sobre cómo también hoy Cristo se hace presente en medio de las dudas, dificultades y esperanzas de los jóvenes.
El programa incluyó además un momento de oración compartida, vivido con especial intensidad, en el que se invitó a los participantes a poner en común sus inquietudes y a renovar su compromiso de caminar juntos como Iglesia.
La jornada concluyó en un ambiente festivo con una cena compartida y un animado bingo musical, en el que los jóvenes no solo participaron con entusiasmo, sino que también se animaron a bailar y a sacar sus mejores pasos, llenando el encuentro de risas, complicidad y un ambiente verdaderamente fraterno.
Este encuentro supone el inicio de una nueva etapa de trabajo coordinado de la Acción Católica General en la archidiócesis, con el objetivo de ofrecer a adolescentes y jóvenes un itinerario estable de formación, acompañamiento y participación activa en la vida parroquial y diocesana. A través de iniciativas como esta, la ACG reafirma su compromiso con la evangelización y el protagonismo de los laicos, especialmente de los más jóvenes, como parte esencial del presente de la Iglesia, como decía la pulsera que se regaló a los participantes, donde se podía leer: «Somos el ahora de Dios».






