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El Seminario de San José ha acogido una nueva sesión de la formación permanente del clero, organizada por la Vicaría para el Clero en colaboración con Cáritas Diocesana de Burgos, bajo el título Caridad y acompañamiento en el mundo rural. La jornada se ha enmarcado dentro de la Campaña Diocesana de Doctrina Social de la Iglesia, que este año centra su atención en la realidad rural.

 

La ponencia ha sido impartida por Eugenio Campanario, sacerdote de la archidiócesis de Mérida-Badajoz y consiliario nacional del Movimiento Rural Cristiano de Acción Católica, quien ha ofrecido a los presbíteros una mirada amplia sobre la situación actual del mundo rural.

 

Campanario ha comenzado describiendo las crisis que atraviesan los pueblos en los últimos años: envejecimiento, despoblación, pérdida de recursos y debilitamiento de servicios básicos. Sin embargo, junto a esta realidad, ha señalado también la aparición de nuevas oportunidades, como la llegada de población inmigrante o la apertura de nuevos frentes de trabajo.

 

A partir de ahí, ha planteado la cuestión central: cómo acompañar pastoralmente esta situación. Según ha explicado, la Iglesia está llamada a ser cercana e inserta en el mundo rural, asumiendo sus luchas y ofreciendo una visión integral que tenga en cuenta a las personas, las estructuras y el territorio. Frente a una lectura puramente sociológica que podría conducir al pesimismo, ha defendido un acompañamiento que transmita esperanza y movilización.

 

El ponente ha reconocido que existen zonas donde la recuperación demográfica parece inviable, pero ha subrayado que la Iglesia puede implicarse en iniciativas concretas, como facilitar viviendas parroquiales vacías para acoger a nuevas familias o apoyar procesos de regularización de inmigrantes. Asimismo, ha señalado la importancia de respaldar alternativas sostenibles frente a proyectos que puedan dañar el territorio rural.

 

En este sentido, ha recordado que la defensa de los servicios básicos —sanidad, infraestructuras, acceso al agua y a la tierra— forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia y del compromiso cristiano con la dignidad de las personas.

 

La sesión ha permitido a los sacerdotes profundizar en el papel de la caridad como acompañamiento activo, no resignado, y renovar su compromiso con unas comunidades rurales que, aun marcadas por la fragilidad, siguen siendo espacio de misión y esperanza.