En el marco de la formación que ofrece la Delegación para la Pastoral de la Salud, el doctor Felipe Reoyo, médico especialista en Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), ofreció el pasado martes, 17 de marzo, una conferencia titulada Humanizar el trato con enfermos, en el Espacio Compañeros de Valentín Palencia del Seminario de San José. El doctor Reoyo, a quien le avala una dilatada experiencia en el campo de la cirugía y docencia, es autor también de diversas publicaciones de este campo específico.
Centró su conferencia sobre el trato humanizante hacia los enfermos en cuatro aspectos. El primero de ellos, analizar el concepto de ‘humanización’, que conlleva un abordaje integral de la persona en lo social, emocional, psicológico etc., señalando que humanizar «es una actitud».
El segundo aspecto de su intervención interroga en el por qué se ha llegado a necesitar hablar de «lo humano». En ese sentido, ha aludido a una sociedad robótica, vulnerable, insatisfecha con el sistema y alejada del mundo espiritual y cristiano. Frente a este estado de la sanidad en nuestra sociedad, el doctor ha destacado otros modelos de gestión que nos acercan a los principios del ser humano.
El tercer pilar de su exposición ha estado dedicado a las órdenes religiosas, implicadas en el cuidado de los enfermos, en las que priman la dimensión social, emocional y espiritual. La Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, la Orden de San Juan de Dios y la Orden de los Ministros de los Enfermos —los religiosos camilos— son tres ejemplos de ello, cuya experiencia ha puesto de manifiesto la necesidad de estas prácticas.
Por último, el doctor Reoyo recordó como cuarto de punto de su conferencia el compromiso que en esta cuestión han mostrado los últimos tres papas. Durante su pontificado, Benedicto XVI aludió al mandamiento del amor como como guía de su desempeño. El papa Francisco, por su parte, puso el acento en la nueva cultura sanitaria centrada en la persona y no en el dinero. Y León XIV, ahora, destaca que el paciente no es un objeto sino un hijo de Dios.
Para concluir su exposición, el doctor Reoyo dejó dos frases: «Confía tu tiempo a quien te confía su vida» y «la oración es el mejor bálsamo y Dios, el mejor doctor».






