La celebración el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, el 30 de marzo, sacará por segundo año a las Cáritas de Castilla y León a la calle para visibilizar a este colectivo profesional. El día 26 habrá una concentración en la Plaza Mayor de Burgos, a las 12:00h, en la que se leerá un manifiesto y se escuchará el testimonio de varias empleadas domésticas, como ocurrirá a la misma hora en Briviesca y en Aranda.
Aunque se han producido algunos avances en el reconocimiento de sus derechos, como el prevaviso para el despido, la prevención de riesgos laborales o la mejoría en las cotizaciones, desde Cáritas se señala que «siguen expuestas a situaciones de abuso, invisibilización, precariedad, economía sumergida y vulneración de sus derechos, en gran medida debido precisamente a ese carácter especial derivado de las condiciones particulares en que se realiza la actividad». Para Silvia Escot, responsable de Empleo de la entidad, una de las situaciones más propensas a la falta de derechos es el de las trabajadoras internas, cuyo perfil «no está suficientemente reconocido».
En el manifiesto que se leerá en cada una de las convocatorias, se demandará que el Estado garantice a las familias que lo precisen el acceso a los cuidados y apoyos a la contratación. A los empleadores se les solicita que garanticen condiciones decentes, sin contribuir a la economía sumergida, y a una sociedad que apuesta por los cuidados, que reconozca el valor de este sector productivo, y el de las personas que se ocupan en él. Según los datos laborales, la mayoría de las empleadas domésticas son mujeres, y en gran parte, de origen extranjero.






