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La imagen de Nuestra Señora de las Angustias ha vuelto a recorrer la noche del Sábado de Dolores las calles del centro de Burgos en una de las primeras grandes citas de la Semana Santa en la ciudad. La procesión ha partido puntual –a las 21:00 horas– desde la parroquia de San Cosme y San Damián para seguir su itinerario habitual por la plaza Vega, el puente de Santa María, el paseo del Espolón y la plaza del Rey San Fernando, antes de regresar de nuevo al templo de salida. Este año, sin embargo, en el tramo de Vega, la procesión ha tenido que compartir calzada con los vehículos, una estampa poco habitual que ha causado sorpresa entre los asistentes al cortejo y los mismos cofrades.
Además, como novedad, la Virgen ha estrenado túnica, fruto de la recuperación de un bordado antiguo que ha sido incorporado a un nuevo soporte de terciopelo rojo, realzando así el patrimonio textil de la imagen, obra del escultor sevillano Juan Manuel Montaño. Portada a hombros por 26 mujeres cofrades de distintas hermandades de la ciudad, el acto ha vuelto a mostrar el carácter participativo de esta procesión, que coordina la ilustre archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, cuya banda ha acompañado el desfile.
Uno de los momentos más emotivos se ha vivido en la plaza del Rey San Fernando. A los pies de la catedral, en la escalera del Sarmental, mujeres del grupo Tierras del Cid, ataviadas con trajes regionales han obsequiado a la Virgen con una danza con velas ante los sones de la banda. Un gesto cargado de simbolismo que ha puesto la guinda a una procesión marcada por el recogimiento, la resistencia al intenso frío –los termómetros marcaban apenas tres grados, con una sensación térmica de menos seis– y la devoción de quienes acompañaron las Angustias de María en la Semana Santa burgalesa.






