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La mañana del Domingo de Ramos ha comenzado en Burgos con un tiempo cambiante que no hacía presagiar una jornada estable. A primera hora, el sol se ha alternado con fuertes rachas de viento y algunas nubes que incluso han dejado caer algunos copos de nieve, aunque con el paso de las horas el sol ha terminado abriéndose paso.

 

Desde la parroquia de San Lorenzo el Real partía la tradicional procesión con el paso de Jesús en la Borriquilla, acompañado por los cofrades de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey. Tras la bendición de los ramos y la proclamación del Evangelio según san Mateo, en la que se conmemora la entrada del Señor en Jerusalén, los anderos han portado el paso por las calles de la ciudad en un recorrido seguido por numerosos fieles, muchos de ellos portando palmas y ramos, en una escena que combina el carácter festivo de este día con el recogimiento propio del inicio de la Semana Santa.

 

Hacia la mitad de la calle de la Virgen de la Paloma, unos finos copos de nieve han presagiado una situación similar a la que ocurrió el pasado año. Los anderos han apretado el paso con el objetivo de alcanzar la Catedral lo antes posible, aunque cuando el trono iba ya por la calle de Cadena y Eleta, el sol volvía a brillar en el firmamento burgalés.

 

El acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago y la presencia de miembros del resto de las cofradías han contribuido a crear el ambiente característico de esta jornada, en la que los más pequeños cobran también un especial protagonismo. A pesar del viento, el cortejo ha podido avanzar con normalidad hasta la Catedral.

 

Ya en el templo, ha tenido lugar la celebración eucarística, en la que se ha proclamado la Pasión del Señor, uno de los momentos centrales del Domingo de Ramos. La liturgia introduce así a los fieles en los misterios que se conmemorarán a lo largo de la Semana Santa.

 

A diferencia de lo ocurrido el pasado año, cuando la lluvia impidió el normal desarrollo de la procesión e incluso obligó a suspender su salida desde la Catedral, en esta ocasión el paso ha podido completar su recorrido de regreso hasta la parroquia de San Lorenzo sin incidencias, permitiendo vivir con mayor normalidad este inicio de la Semana Santa.

 

Parroquias y templos de toda la archidiócesis han acogido también celebraciones similares, reflejando la participación de la comunidad cristiana en este día tan significativo. Con el Domingo de Ramos comienza así un camino espiritual que llevará a los fieles a acompañar a Cristo en su pasión, muerte y resurrección, hasta culminar en la celebración de la Pascua.