Aunque en los últimos años había empleado anthurium y eucalipto para decorar el paso del Cristo de las Santas Gotas, Carmen ha optado este año por las rosas rojas. | Cedidas por Carmen Artesanía Floral.
Semana Santa de Burgos no solo se construye con procesiones, imágenes y cofradías. También se sostiene sobre trabajos discretos, casi invisibles, como el de quienes preparan las flores de la Semana Santa de Burgos, un elemento esencial en la estética de cada paso. Es el caso de Carmen, florista con taller en el barrio del G-3, que cada año se encarga de vestir con flores varios de los pasos que recorren las calles de la ciudad.
Durante estos días, su actividad se intensifica para dar forma a las flores de la Semana Santa de Burgos que acompañarán a algunas de las imágenes más representativas. Entre los encargos que prepara se encuentran «el Cristo de las Gotas, que procesiona el Domingo de Ramos; el Jueves Santo sale en la procesión del Encuentro la Virgen Dolorosa de San Gil, también; el Prendimiento, que sale de la iglesia de San Martín de Porres; y luego, ya por fin, el Cristo Resucitado, que sale de la parroquia de la Sagrada Familia el Domingo de Pascua».
Lejos de lo que pudiera parecer, el diseño de las flores de la Semana Santa de Burgos no es un trabajo improvisado. La elección responde a criterios técnicos y estéticos muy concretos. «Tiene que ser flor que dure, que aguante… sí que es verdad que a mí me gusta hacer unos pasos con flor bastante buena, pero que sea ligera: o sea, no mucho verde… porque al final tenemos unas imágenes y unas tallas muy bonitas y no hace falta recargarlas excesivamente, para nada».
El lenguaje floral también tiene su simbolismo propio. Mientras que las imágenes de la Virgen suelen acompañarse de tonos blancos, los Cristos se adornan habitualmente con rojos intensos. «Casi todos los Cristos salen con flor roja. La mayoría de las veces, con clavel rojo, porque es lo que más dura y lo más barato».
Aunque Carmen introduce también variaciones, como en el caso del Cristo de las Santas Gotas, para el que habitualmente emplea anthurium sobre una base verde de eucalipto: «Esta flor de anthurium tiene un rojo muy vivo y tiene como una especie de lengua blanca que, por la noche, parece como si fueran lenguas de fuego y la verdad es que quedan muy bonitas». Este año, sin embargo, para el paso del Cristo de las Santas Gotas ha optado por 300 rosas rojas entrelazadas sobre una cama de musgo natural.
Cada montaje requiere varias horas de trabajo —«en torno a las 3 o 4 horas»— y, aunque cuenta con la ayuda puntual de cofrades, la responsabilidad final recae sobre ella. «Tú eres la que sabe cómo colocar la flor y coges ritmo y al final eres la que lleva la rapidez y la agilidad».
Tras más de tres décadas dedicada a este oficio, Carmen sigue afrontando la preparación de las flores de la Semana Santa de Burgos con la misma implicación. «Me encanta, porque a mí me gusta mucho la Semana Santa de Burgos… Al final es un orgullo vestir tus pasos, tus imágenes». Un trabajo exigente y minucioso que, sin protagonismo, contribuye a realzar uno de los elementos más reconocibles del patrimonio cofrade de la ciudad.






