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El trabajo de catalogación se ha presentado hoy, 13 de abril, en la sede de la Fundación Círculo. En el acto han intervenido Emilio de Domingo Angulo, presidente de la Fundación, Fernando Arce Santamaría, canónigo archivero y los miembros del equipo técnico del archivo. El fondo de Pleitos Civiles y Criminales está organizado en 16 legajos y cuatro cajas que abarcan un amplio período entre 1459 y 1859. Su contenido permite profundizar en las particularidades de la jurisdicción privativa del cabildo que se distinguió de la de otras catedrales, especialmente en lo relativo a la administración de justicia por el Tribunal de las Cuatro Témporas y a la exención jurisdiccional del cabildo catedralicio respecto del obispo. Los expedientes judiciales revelan la complejidad de la justicia eclesiástica y constituyen una fuente indispensable para el estudio de las mentalidades, gracias a la riqueza de los datos presentes en las pruebas aportadas en los litigios y en las minuciosas declaraciones de los testigos.

Los jueces de las Cuatro Témporas

El Cabildo burgalés, al igual que los capellanes del número, gozó de una exención jurisdiccional respecto al obispo, lo que le permitió contar con sus propios jueces de las Cuatro Témporas para impartir justicia sobre las personas adscritas a ese fuero, ocasionando importantes conflictos de jurisdicción episcopal. Se regían por normas o estatutos capitulares avalados por la Santa Sede, como el estatuto de injurias y el estatuto de corrección. Los sínodos y las sucesivas reformas promulgaron normas para pacificar la convivencia de los eclesiásticos.

La Concordia Alejandrina de 1492 moderó, en favor del obispo Luis de Acuña y de sus sucesores, el ejercicio de la jurisdicción, delimitando los delitos que podía juzgar el obispo junto a los jueces capitulares y concediéndole la intervención en las causas más graves, dando lugar, a lo largo de los siglos, a innumerables pleitos entre el cabildo y el prelado.

En la primera mitad del s. XVI, las disposiciones del Concilio de Trento orientadas a reformar la autoridad episcopal, provocaron un prolongado conflicto entre el cabildo catedralicio y el cardenal Francisco de Mendoza.

El Tribunal eclesiástico, productor de estos expedientes judiciales en el ejercicio de sus funciones, estaba formado por los jueces de las Cuatro Témporas. Estos jueces árbitros eran elegidos por adra entre las dignidades y los canónigos, y su designación venía marcada por los tiempos litúrgicos de Adviento, Cuaresma, Pascua y tiempo ordinario. Desde 1477 fueron tres jueces, una dignidad y dos canónigos. Su nombramiento, una vez alcanzados los 25 años, seguía el orden de colocación en los coros del arcediano de Burgos y del deán. En el s. XVII dictaban sentencia en el poyo de San Cristóbal, situado a la entrada de la Puerta del Sarmental.

Por otro lado, algunos miembros del cabildo catedralicio eran designados como jueces y fiscales de la Audiencia episcopal.

 

Los delitos

Los pleitos, tanto civiles como criminales, abarcan una amplia variedad temática, aunque predominan los relacionados con asuntos económicos y querellas personales. La catalogación de esta sección ha permitido identificar los principales motivos de litigio: injurias, excesos, robos, incumplimiento del deber, incontinencia, agresiones, altercados, asesinatos, impagos, juegos prohibidos, uso de armas o vestimenta inadecuada.

Los demandantes y acusados eran, principalmente, dignidades, canónigos, racioneros, medio racioneros, capellanes del número, capellanes extravagantes y beneficiados de Santiago de la Capilla.

El expediente criminal más antiguo conservado es de 1459 y corresponde a un pleito entre los beneficiados de Santiago la Capilla y los capellanes del número, motivado por la asignación de una sepultura para el mercader Juan de San Juan y los derechos de éstos a las ofrendas y añales de los enterramientos.

También son frecuentes los litigios relacionados con el pago de impuestos, como el ocasionado en 1634 por el gravamen sobre productos como el tabaco, el chocolate, el azúcar y el pescado, fresco y salado, para sufragar el nuevo servicio de millones del rey.

Igualmente, destacan los pleitos por derechos de jurisdicción entre el cabildo y el obispo Luis de Acuña en 1487, o con el arzobispo Cristóbal Vela en 1586.

Algunos expedientes carecen de sentencia definitiva, bien por falta de pruebas, o bien porque las partes alcanzaban un acuerdo, lo que daba lugar a la absolución de los acusados. Otros procesos se elevaban a los provisores o a la Chancillería por vía de fuerza, o cuando se actuaba contra legos en causas de carácter profano.

 

Las penas y la cárcel del Husillo

Las penas impuestas por los jueces podían variar desde una advertencia o un castigo leve hasta largas estancias en la cárcel catedralicia, el Husillo, e incluso la excomunión o el destierro. El Husillo se situaba sobre la antigua Espadería. Asimismo, las cámaras de las torres o la casa del Comunal, junto a la puerta de Santa María, también se utilizaban como cárceles.

En algunos casos, los acusados alegaban enfermedad y cumplían la pena de reclusión en su propio domicilio, con la obligación de salir únicamente para desempeñar sus funciones litúrgicas en la catedral, o permanecían bajo la tutela de otro capitular.

Muchos capitulares eran sancionados con el embargo de sus bienes o con el pago de multas destinadas a sufragar una misa de paz, las obras de la Catedral, o el sustento de los niños expósitos. También podían imponerse penitencias espirituales en el convento de San Esteban de los Olmos, en la Compañía de Jesús o en el Carmen, o incluso la privación del beneficio eclesiástico.

Este corpus documental de procesos, formado por un amplio abanico de peticiones, acusaciones de rebeldía, poderes, alegaciones, demandas, actas, defensas, sentencias o declaraciones de testigos ofrece, en suma, una mirada directa a cinco siglos de historia burgalesa. La catalogación de esta sección, realizada gracias al convenio de colaboración entre el Cabildo Metropolitano de Burgos y la Fundación Círculo, ha permitido poner a disposición de los investigadores más de 250.000 documentos que pueden consultarse a través del catálogo en línea disponible en las páginas web de la Catedral de Burgos y de la Fundación Círculo. En total, se han editado en total 101 volúmenes del catálogo.