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El arzobispo, monseñor Mario Iceta, ha inaugurado esta mañana la conclusión de la primera fase de rehabilitación de la Casa Sacerdotal. Tras más de un año de trabajo, se ha intervenido en la primera planta del edificio, construyendo doce habitaciones «con plena accesibilidad y sin barreras arquitectónicas», amplias y con baños adaptados para facilitar la estancia a residentes con sillas de ruedas o movilidad reducida. Además, se han construido dos «unidades de convivencia», espacios diáfanos en los pasillos que crean lugares donde los residentes pueden disfrutar de encuentros y que dispondrán de cocina, sofás, mesas y sillas. También se han ampliado los pasillos para permitir el tránsito de sillas de ruedas y se han mejorado la calefacción y los sistemas de ventilación y anti incendios y la red de internet y comunicación interna.

«Queremos que sea una casa de futuro, un lugar sacerdotal con sabor a hogar», ha explicado el arzobispo. Para el prelado, más allá de «la bondad y excelencia de las estructuras», ha señalado que «son las personas las que hacen cálido un espacio», animando repetidamente a los sacerdotes a convertir este lugar en «un hogar».

Gracias al terreno ganado a la antigua terraza, se han construido amplias habitaciones diáfanas, acondicionadas con mobiliario de alta calidad, pensando en la mayor comodidad para los sacerdotes mayores que habitan esta casa. «Hemos querido construir el hogar digno que ustedes merecen», como ha explicado Berta Carpintero, la arquitecto que ha diseñado la obra. La intervención se ha concluido con tonos neutros y cálidos, con un suelo de tipo madera y pasamanos en los pasillos para dar un aspecto acogedor al edificio. Los baños están totalmente adaptados y la luz natural juega un papel protagonista en habitaciones y zonas comunes.

Actualmente, 75 sacerdotes habitan en este lugar del paseo de los Cubos, algunos acompañados de hermanos o familiares con los que han convivido a lo largo de su ministerio. Para el director de la Casa, Julián Galerón, es vital que «los sacerdotes se sientan a gusto, donde puedan entrar y salir con libertad y puedan convivir con otros hermanos. Esta es su casa». Tras casi 50 años de funcionamiento, se hacía urgente intervenir en el inmueble, haciendo más confortable la vida de sus residentes.

A partir de la próxima semana, comenzará la ejecución de una nueva fase de rehabilitación, interviniendo en las habitaciones del segundo piso y acometiendo reformas en los antiguos espacios comunes de la primera planta. Se pretende también reformar la cocina y la lavandería y crear nuevas salas de estar donde acoger a invitados y espacios donde realizar talleres, gimnasio y servicios de peluquería y podología.