La Jornada Mundial del Trabajo Decente con el lema: “Ante la exclusión, trabajo decente” convocó a un nutrido grupo de personas, pertenecientes a diferentes organizaciones eclesiales que integran la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, realizando, en la tarde del 7 de octubre, un acto público en el Arco Santa María en Burgos.
Bajo el paraguas del trabajo decente, han denunciado que la crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión social y han reclamado empleo estable, salarios suficientes y políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda asequible, frenen la especulación y protejan a las personas.
En un primer momento se ha realizado una escenificación que contrapuso los espacios de exclusión y de inclusión, mostrando cómo el trabajo decente constituye la “llave” que permite acceder a derechos fundamentales como la vivienda, la protección social y un proyecto de vida digno.
Y a continuación se ha dado lectura al manifiesto que han firmado todas las organizaciones que forman la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente en el que se recordó una realidad cada vez más evidente: tener empleo ya no garantiza una vida digna. La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales rostros de la exclusión, expulsando a muchas personas trabajadoras y, especialmente, a la juventud, de la posibilidad de construir su proyecto de vida. Alquileres inasumibles, salarios precarios y condiciones laborales inestables hacen que llegar a fin de mes sea cada vez más difícil. Mientras tanto, crece la especulación y se concentra la vivienda en manos de unos pocos, debilitando el acceso a un derecho fundamental.
La iniciativa ha recordado que, como señala el Papa León XIV, “no basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud viva sin trabajo digno y sin acceso a los bienes fundamentales” (Magnifica Humanitas, 58). Sin un techo digno, el trabajo pierde su sentido y la exclusión se perpetúa.
Una situación, que tal y como refleja el manifiesto, golpea especialmente a la juventud. Lejos de las expectativas que durante décadas asociaron formación, empleo y bienestar, miles de jóvenes encadenan contratos precarios y salarios insuficientes mientras ven alejarse la posibilidad de acceder a una vivienda.
Finalizado este acto de concentración, las personas participantes se han traslado a parroquia de Santa Águeda para terminar la jornada con una vigilia de oración para seguir poniendo a la persona y su dignidad en el centro de la vida, aprendiendo a mirar como Jesús. Al finalizar la celebración se han entregado unos llaveros en los que poder poner las “llaves” de aquellos compromisos, acciones y recursos que están en nuestra mano para lograr un trabajo decente que permita abrir las puertas necesarias para obtener una vida digna.
Además, esa misma mañana, en el encuentro de inicio de curso de Cáritas del Arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán, que tuvo lugar en Sotillo de la Ribera, se realizó una oración, charla y diálogo sobre el Trabajo Decente. Y, en Miranda de Ebro se ha celebrado la Jornada por la tarde, con un cinefórum de la película “Samba”, en la Casa de Cultura. Además, el viernes 9 de octubre, se realizará un gesto público y se celebrará una eucaristía en la parroquia de El Buen Pastor.
Las organizaciones que forman la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente son:
Vicaría de Pastoral, Delegaciones de Familia y Vida, Migraciones, Laicado, Pastoral Penitenciaria, Pastoral Gitana y Pastoral del Trabajo. Secretariados de Trata de personas, Ecumenismo y de Ecología Integral. Departamento para la Formación Socio-política. Otras instituciones como Cáritas, Seminario San José y el Consejo diocesano de Acción Católica. Asociaciones y movimientos como Encuentro y Solidaridad, Justicia y Paz, Juventud Obrera Cristiana (JOC), Comunidades de Vida Cristiana (CVX), Promoción Solidaria, Institución Teresiana, Acción Católica General (ACG) y Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).





