El Arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, ha presidido hoy, 12 de octubre, la misa solemne en la Catedral de Burgos en honor a la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. También se celebra hoy el Día de la Hispanidad, una jornada que evoca los vínculos históricos, culturales y lingüísticos que unen a España con los pueblos de Hispanoamérica y con otras comunidades del mundo hispánico.
En la homilía en la solemnidad de Nuestra Señora del Pilar quedan reflejados importantes motivos que nos invitan a reflexionar sobre nuestras raíces cristianas, nuestra responsabilidad como ciudadanos y nuestro compromiso con el servicio a los demás:
Señor teniente coronel comandante de la Guardia civil en Burgos, miembros de la Benemérita y de los cuerpos y fuerzas de seguridad, respetadas autoridades, querido Pueblo Santo de Dios que conforma la Iglesia de Burgos, hermanos y hermanas:
Nos reunimos hoy con alegría para celebrar la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. En este día, la fe, la historia y el sentido de pertenencia a una comunidad se unen en torno a María, nuestra Madre, que nos señala siempre el camino hacia Jesucristo. Celebramos también el Día de la Hispanidad y recordamos de manera especial a la Guardia Civil, que tiene en la Virgen del Pilar a su excelsa patrona y protectora.
Son tres motivos que, lejos de estar separados, nos invitan a reflexionar sobre nuestras raíces cristianas, nuestra responsabilidad como ciudadanos y nuestro compromiso con el servicio a los demás.
- La tradición cristiana sitúa el origen de la devoción a la Virgen del Pilar en los primeros tiempos de la Iglesia. Según ésta, el apóstol Santiago, mientras anunciaba el Evangelio en tierras de Hispania, se encontraba desanimado ante las dificultades de la misión. Entonces, en Zaragoza, junto al río Ebro, la Virgen María se hizo presente, cuando todavía vivía en Jerusalén, sostenida sobre una columna, para alentarlo en su tarea evangelizadora.
María le habría dejado como signo de su presencia aquel pilar, que con el paso de los siglos se convertiría en símbolo de fortaleza, perseverancia y fidelidad a la fe. Más allá de los detalles históricos de esta tradición, su mensaje espiritual permanece vivo: María acompaña a la Iglesia en su caminar, sostiene nuestra esperanza en los momentos de dificultad y nos recuerda que la fe no consiste en la ausencia de problemas, sino en la confianza puesta en Dios para vencerlos.
La primera lectura, tomada del primer libro de las Crónicas (15, 1-16), nos presenta al rey David organizando el traslado del Arca de la Alianza, acompañado por los levitas, los cantores y los instrumentos musicales. Todo el pueblo participa con solemnidad y alegría en aquella celebración. El Arca era signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo.
También nosotros, al celebrar a la Virgen del Pilar, queremos reconocer que Dios sigue caminando con su pueblo. María no ocupa el lugar de Dios, sino que nos conduce hacia Él. Su vida es un ejemplo de acogida, de disponibilidad y de fidelidad.
- En los Hechos de los Apóstoles (1, 12-14) encontramos a María reunida con los apóstoles y otros discípulos, perseverando unánimemente en la oración después de la Ascensión del Señor. Es una imagen entrañable de la primera comunidad cristiana: un grupo que espera, que confía y que permanece unido, cuidando y ayudándose mutuamente. María está allí, en el nacimiento de la Iglesia, acompañando a los discípulos con su presencia maternal. No busca protagonismo, sino que sostiene la comunión y ayuda a mantener viva la esperanza en la promesa de Jesucristo.
¡Qué importante es este mensaje para nuestro tiempo! Vivimos en una sociedad que necesita recuperar el diálogo, la concordia, el respeto, de ayudarnos mutuamente buscando el bien de la sociedad, sobre todo la promoción y cuidado de los más frágiles. La Virgen del Pilar nos invita a superar las divisiones, a escuchar al que piensa de manera diferente y a construir una convivencia fundada en la dignidad de cada persona.
El Evangelio de san Lucas (11, 27-28) nos ofrece, además, una enseñanza fundamental. Ante la mujer que alaba a la madre de Jesús, el Señor responde: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». Jesús no resta importancia a María; nos muestra, precisamente, la razón más profunda de su grandeza. María es dichosa porque escuchó la Palabra de Dios y la cumplió con toda su vida. Su verdadero privilegio fue su fe, su obediencia confiada y su entrega generosa.
- Cada 12 de octubre celebramos también el Día de la Hispanidad, una jornada que evoca los vínculos históricos, culturales y lingüísticos que unen a España con los pueblos de Hispanoamérica y con otras comunidades del mundo hispánico. Celebrar esta jornada con madurez significa reconocer la riqueza de una herencia compartida sin olvidar las heridas del pasado. La historia debe ayudarnos a comprender, a aprender y a construir un futuro mejor.
Desde nuestra fe cristiana, estamos llamados a valorar todo aquello que favorece la fraternidad entre los pueblos: la solidaridad, el respeto a las culturas, la defensa de la dignidad humana y el compromiso con los más vulnerables.
En esta celebración queremos dirigir una mirada especial a la Guardia Civil, institución benemérita que tiene a la Virgen del Pilar como excelsa patrona. Esta vinculación, establecida oficialmente en 1913, expresa una tradición de confianza y devoción que forma parte de la identidad de muchos guardias civiles y de sus familias. Hoy queremos reconocer y agradecer la encomiable labor que la Guardia Civil realiza al servicio de España y de sus ciudadanos y más allá de nuestras fronteras. Su trabajo, desarrollado en circunstancias muy diversas y, en muchas ocasiones, arriesgadas, contribuye a proteger la seguridad y la convivencia.
Son hombres y mujeres que asumen responsabilidades, que afrontan jornadas difíciles, que atienden emergencias, que protegen a quienes se encuentran en peligro y que, en numerosas ocasiones, deben alejarse de sus familias para cumplir con su deber. A ellos, a sus seres queridos y a quienes han entregado su vida en acto de servicio queremos dedicar hoy nuestro recuerdo, nuestro respeto y nuestra oración.
La Guardia Civil representa valores que merecen ser reconocidos y alentados: el honor, la disciplina, la responsabilidad, la lealtad, el compañerismo, la abnegación y la vocación de servicio. Son valores que alcanzan su sentido más profundo cuando se ponen al servicio de la dignidad humana, de la justicia y del bien común.
La palabra benemérita expresa precisamente ese reconocimiento a una trayectoria de servicio y entrega. Queridos guardias civiles: que la Virgen del Pilar os acompañe en vuestro servicio diario, os proteja en los momentos de peligro y os conceda sabiduría en las decisiones difíciles, fortaleza ante la adversidad y humanidad en el trato con todos. Que sea también consuelo para vuestras familias y recuerdo permanente de quienes fallecieron en acto de servicio. Y que quienes nos beneficiamos de vuestro trabajo sepamos corresponder con gratitud, respeto y colaboración.
Que Nuestra Señora del Pilar, columna de nuestra esperanza, nos ayude a construir una sociedad más justa, más fraterna y más solidaria. Que nunca nos falten la fe para confiar, la humildad para aprender, la valentía para hacer el bien y la generosidad para poner nuestra vida al servicio de los demás. Y que, siguiendo el ejemplo de María, podamos escuchar la Palabra de Dios y cumplirla cada día.