El pasado viernes 9 de octubre se constituyó el nuevo Colegio de Arciprestes en el Seminario S. José para programar el nuevo curso pastoral centrado en las prioridades de la Asamblea Sinodal y los próximos encuentros en Salas de los Infantes (diocesano) y de la Iglesia en Castilla (regional).

El Arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, ha presidido hoy, 12 de octubre, la misa solemne en la Catedral de Burgos en honor a la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. También se celebra hoy el Día de la Hispanidad, una jornada que evoca los vínculos históricos, culturales y lingüísticos que unen a España con los pueblos de Hispanoamérica y con otras comunidades del mundo hispánico.

En la homilía en la solemnidad de Nuestra Señora del Pilar quedan reflejados importantes motivos que nos invitan a reflexionar sobre nuestras raíces cristianas, nuestra responsabilidad como ciudadanos y nuestro compromiso con el servicio a los demás:

Señor teniente coronel comandante de la Guardia civil en Burgos, miembros de la Benemérita y de los cuerpos y fuerzas de seguridad, respetadas autoridades, querido Pueblo Santo de Dios que conforma la Iglesia de Burgos, hermanos y hermanas:

Nos reunimos hoy con alegría para celebrar la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. En este día, la fe, la historia y el sentido de pertenencia a una comunidad se unen en torno a María, nuestra Madre, que nos señala siempre el camino hacia Jesucristo. Celebramos también el Día de la Hispanidad y recordamos de manera especial a la Guardia Civil, que tiene en la Virgen del Pilar a su excelsa patrona y protectora.

Son tres motivos que, lejos de estar separados, nos invitan a reflexionar sobre nuestras raíces cristianas, nuestra responsabilidad como ciudadanos y nuestro compromiso con el servicio a los demás.

  1. La tradición cristiana sitúa el origen de la devoción a la Virgen del Pilar en los primeros tiempos de la Iglesia. Según ésta, el apóstol Santiago, mientras anunciaba el Evangelio en tierras de Hispania, se encontraba desanimado ante las dificultades de la misión. Entonces, en Zaragoza, junto al río Ebro, la Virgen María se hizo presente, cuando todavía vivía en Jerusalén, sostenida sobre una columna, para alentarlo en su tarea evangelizadora.

María le habría dejado como signo de su presencia aquel pilar, que con el paso de los siglos se convertiría en símbolo de fortaleza, perseverancia y fidelidad a la fe. Más allá de los detalles históricos de esta tradición, su mensaje espiritual permanece vivo: María acompaña a la Iglesia en su caminar, sostiene nuestra esperanza en los momentos de dificultad y nos recuerda que la fe no consiste en la ausencia de problemas, sino en la confianza puesta en Dios para vencerlos.

La primera lectura, tomada del primer libro de las Crónicas (15, 1-16), nos presenta al rey David organizando el traslado del Arca de la Alianza, acompañado por los levitas, los cantores y los instrumentos musicales. Todo el pueblo participa con solemnidad y alegría en aquella celebración. El Arca era signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo.

También nosotros, al celebrar a la Virgen del Pilar, queremos reconocer que Dios sigue caminando con su pueblo. María no ocupa el lugar de Dios, sino que nos conduce hacia Él. Su vida es un ejemplo de acogida, de disponibilidad y de fidelidad.

  1. En los Hechos de los Apóstoles (1, 12-14) encontramos a María reunida con los apóstoles y otros discípulos, perseverando unánimemente en la oración después de la Ascensión del Señor. Es una imagen entrañable de la primera comunidad cristiana: un grupo que espera, que confía y que permanece unido, cuidando y ayudándose mutuamente. María está allí, en el nacimiento de la Iglesia, acompañando a los discípulos con su presencia maternal. No busca protagonismo, sino que sostiene la comunión y ayuda a mantener viva la esperanza en la promesa de Jesucristo.

¡Qué importante es este mensaje para nuestro tiempo! Vivimos en una sociedad que necesita recuperar el diálogo, la concordia, el respeto, de ayudarnos mutuamente buscando el bien de la sociedad, sobre todo la promoción y cuidado de los más frágiles. La Virgen del Pilar nos invita a superar las divisiones, a escuchar al que piensa de manera diferente y a construir una convivencia fundada en la dignidad de cada persona.

El Evangelio de san Lucas (11, 27-28) nos ofrece, además, una enseñanza fundamental. Ante la mujer que alaba a la madre de Jesús, el Señor responde: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». Jesús no resta importancia a María; nos muestra, precisamente, la razón más profunda de su grandeza. María es dichosa porque escuchó la Palabra de Dios y la cumplió con toda su vida. Su verdadero privilegio fue su fe, su obediencia confiada y su entrega generosa.

  1. Cada 12 de octubre celebramos también el Día de la Hispanidad, una jornada que evoca los vínculos históricos, culturales y lingüísticos que unen a España con los pueblos de Hispanoamérica y con otras comunidades del mundo hispánico. Celebrar esta jornada con madurez significa reconocer la riqueza de una herencia compartida sin olvidar las heridas del pasado. La historia debe ayudarnos a comprender, a aprender y a construir un futuro mejor.

Desde nuestra fe cristiana, estamos llamados a valorar todo aquello que favorece la fraternidad entre los pueblos: la solidaridad, el respeto a las culturas, la defensa de la dignidad humana y el compromiso con los más vulnerables.

En esta celebración queremos dirigir una mirada especial a la Guardia Civil, institución benemérita que tiene a la Virgen del Pilar como excelsa patrona. Esta vinculación, establecida oficialmente en 1913, expresa una tradición de confianza y devoción que forma parte de la identidad de muchos guardias civiles y de sus familias. Hoy queremos reconocer y agradecer la encomiable labor que la Guardia Civil realiza al servicio de España y de sus ciudadanos y más allá de nuestras fronteras. Su trabajo, desarrollado en circunstancias muy diversas y, en muchas ocasiones, arriesgadas, contribuye a proteger la seguridad y la convivencia.

Son hombres y mujeres que asumen responsabilidades, que afrontan jornadas difíciles, que atienden emergencias, que protegen a quienes se encuentran en peligro y que, en numerosas ocasiones, deben alejarse de sus familias para cumplir con su deber. A ellos, a sus seres queridos y a quienes han entregado su vida en acto de servicio queremos dedicar hoy nuestro recuerdo, nuestro respeto y nuestra oración.

La Guardia Civil representa valores que merecen ser reconocidos y alentados: el honor, la disciplina, la responsabilidad, la lealtad, el compañerismo, la abnegación y la vocación de servicio. Son valores que alcanzan su sentido más profundo cuando se ponen al servicio de la dignidad humana, de la justicia y del bien común.

La palabra benemérita expresa precisamente ese reconocimiento a una trayectoria de servicio y entrega. Queridos guardias civiles: que la Virgen del Pilar os acompañe en vuestro servicio diario, os proteja en los momentos de peligro y os conceda sabiduría en las decisiones difíciles, fortaleza ante la adversidad y humanidad en el trato con todos. Que sea también consuelo para vuestras familias y recuerdo permanente de quienes fallecieron en acto de servicio. Y que quienes nos beneficiamos de vuestro trabajo sepamos corresponder con gratitud, respeto y colaboración.

Que Nuestra Señora del Pilar, columna de nuestra esperanza, nos ayude a construir una sociedad más justa, más fraterna y más solidaria. Que nunca nos falten la fe para confiar, la humildad para aprender, la valentía para hacer el bien y la generosidad para poner nuestra vida al servicio de los demás. Y que, siguiendo el ejemplo de María, podamos escuchar la Palabra de Dios y cumplirla cada día.

Queridos hermanos y hermanas:

Hay fechas que van ligadas directamente al calendario de los días y otras que, de algún modo, pertenecen al corazón: mañana, 12 de octubre, es una de ellas. En torno a la Virgen del Pilar, España y los pueblos de Hispanoamérica volvemos a reconocernos unidos por una historia compartida, por una herencia común y por unos lazos que traspasan el paso del tiempo: la fe, la lengua, la cultura, tantas tradiciones y, sobre todo, el deseo de seguir encontrándonos como pueblos hermanos que han intercambiado tantos dones. Porque en la mesa de Cristo nadie es extranjero.

La Virgen María es una Madre que une, que congrega a todos sus hijos en torno a su delicadeza y misericordia. Así, la liturgia nos invita a contemplar su ejemplo, a quedarnos en su mirada, a permanecer a su lado. Porque el Pilar no es solamente la columna sobre la que se posa la Virgen, es una imagen sagrada de lo que estamos llamados a ser: hombres y mujeres capaces de sostener al hermano que sufre, de tender puentes donde falta la esperanza y de hacer de nuestras diferencias un lugar de encuentro, acogida y paz verdadera.

El peso vigoroso de la historia asentó un océano inmenso entre España y América, pero el Evangelio moldeó un puente por el que Dios nos enseñó a cruzarlo. Bajo el precioso manto de la Virgen caben infinidad de pueblos, de lenguas, de culturas, de rostros y de historias. Caben quienes nacimos aquí y quienes llegaron de muy lejos; quienes llevan generaciones caminando dignamente por estas tierras y quienes un día cruzaron un mar eterno buscando una vida nueva. Todos caben en la casa de María, porque todos cabemos en el corazón de Cristo.

Cuando la fe llega a una tierra nueva, comienza una historia por nacer, una meta por descubrir, una página por escribir. Una raíz común ha unido los dos continentes, bañada por la fe en un Dios que nos quiere humanos y, sobre todo, hermanos. El cristianismo, merced a esta fraternidad, encontró otras culturas, otras sensibilidades y otras maneras de expresar la esperanza y el amor a la vida. Y la semilla que se plantó en aquellos campos creció hasta convertirse también en una Iglesia viva, fecunda y profundamente mariana.

Hoy, desde esta profundidad escondida en los ojos de nuestra Madre, podemos contemplarlo con gratitud, esperanza y humildad. María nos recuerda que ningún pueblo existe solamente para sí mismo, que nadie recibe un don para guardarlo y que todo lo que Dios pone en nuestras manos está llamado, de algún modo, a convertirse en regalo para los demás. Hoy, España y América seguimos donándonos mutuamente y estamos llamados a tejer puentes y lazos cada vez más sólidos de ayuda y colaboración fraternas. América está entre nosotros. Está en nuestras parroquias, en nuestras comunidades cristianas, en nuestras familias, en nuestros barrios, en nuestros trabajos y en nuestras calles. Está en el joven que se sienta a nuestro lado en el banco de la parroquia, en la madre que pone una vela antes de la Eucaristía por su hijo, en la anciana que reza a la misma Virgen, en la mujer que lleva a Misa cada día a la anciana que cuida, en la familia que celebra la fe con otras músicas, otras costumbres, pero con el mismo Dios.

Hoy, los pueblos de Hispanoamérica forman parte de la vida cotidiana de España y contribuyen de muchas maneras al bien común. Son hombres y mujeres que trabajan, emprenden, velan de nuestros mayores, sostienen familias, levantan negocios, trabajan en nuestros campos, en nuestros comercios, en la hostelería, en los servicios, en la sanidad y en tantos otros ámbitos de nuestra economía y de nuestra sociedad. ¡Cuántas familias pueden vivir con mayor tranquilidad porque alguien está junto a sus padres o abuelos cuando ellos no pueden hacerlo! ¡Y cuántos hogares conocen, gracias a esas personas, que cuidar no consiste únicamente en atender unas necesidades básicas, sino en acompañar una vida!

Acoger es hacerle sentir a un hermano que tu casa es, también, la suya. Le pedimos a la Virgen del Pilar por España y los pueblos de Hispanoamérica, para que sepamos mirarnos desde la cercanía de quienes han descubierto que tienen mucho que darse y tanto para compartir. Y que Ella, que es Madre de todos sus hijos, nos enseñe a ser hermanos.

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

 

 

 

 

 

 

 

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Con espíritu de fe y comunión eclesial, me dirijo al Santo Pueblo de Dios que peregrina en Burgos para invitaros a elevar nuestras oraciones al Señor por la salud del Santo Padre, el Papa León XIV, quien hoy nos ha comunicado que le han detectado un nódulo en el pulmón y que va a someterse a una intervención quirúrgica para extirparlo.

Ante esta noticia, queremos expresarle nuestra cercanía, nuestro afecto y nuestra adhesión filial. Como miembros de una misma familia, la Iglesia, nos sentimos unidos a nuestro Pastor universal y deseamos sostenerlo con nuestra plegaria confiada, pidiendo al Señor que lo acompañe, lo fortalezca, lo llene de esperanza y le conceda una pronta y completa recuperación.

Por ello, Dispongo que, en todas las celebraciones de la Santa Misa, en la Liturgia de las Horas y en el rezo del santo Rosario, se incluya una petición expresa por la salud del Papa León XIV, encomendando al Señor el éxito de la intervención quirúrgica, la sabiduría y la destreza de los profesionales sanitarios que lo atiendan, y su pronta recuperación.

Invito también a las comunidades parroquiales, a las comunidades religiosas, a los movimientos y asociaciones eclesiales, así como a todas las familias y fieles de nuestra diócesis, a intensificar su oración personal y comunitaria por el Santo Padre. Que en nuestros templos y hogares resuene con especial fervor nuestra súplica, confiados en la intercesión maternal de la Virgen María, Salud de los Enfermos y de san José, custodio de la Sagrada Familia.

Que esta circunstancia nos ayude, además, a renovar nuestra comunión con el Sucesor de Pedro y nuestra conciencia de que la oración, nacida de la fe y sostenida por el amor, es una expresión privilegiada de nuestra fraternidad cristiana.

Querido Santo Padre: nos unimos filialmente a usted, le acompañamos con gran afecto y le sostenemos con nuestra oración. Que el Señor, médico de los cuerpos y de las almas, le conceda fortaleza, paz y salud, y que la Virgen María lo cubra con su manto maternal. Confiados en la bondad de Dios, elevamos nuestra oración por su pronta recuperación.

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos

El próximo domingo, 11 de octubre, en el Monasterio de Nuestra Señora del Espino, en Vivar del Cid, don Mario Iceta presidirá la Santa Misa de apertura del Año Jubilar que la Santa Sede les ha concedido con motivo de los 550 Años de fundación del Monasterio.

El 11 de octubre de 1477, el Papa Sixto IV firmó la bula de fundación del Monasterio, por ello, el Año Jubilar será desde el 11 octubre de 2026 al 11 de octubre de 2027.

“¡Hermanos míos, quiero mandaros a todos al Paraíso!”  (San Francisco) Este era el profundo deseo que tenía N.P.S. Francisco cuando pidió al Santo Padre que los fieles que visitaran la Iglesia de Santa María de los Ángeles ganaran indulgencia plenaria.

Próximos actos organizados en octubre

El domingo, 11 de octubre, también tendrá lugar la inauguración de una exposición fotográfica y el sábado, 24 de octubre, a las 18:00 horas, mantendrán un encuentro con los vecinos de Vivar del Cid y estrenarán el vídeo “Encerradas en el cuerpo, libres en el espíritu” en el que las hermanas Clarisas explican su forma de vida. Y, para finalizar, tendrán un rezo de vísperas con el pueblo.

Para más información sobre las actividades del año jubilar:

https://reposteriaartesanadelmonasterio.com/blogs/noticias

La Jornada Mundial del Trabajo Decente con el lema: “Ante la exclusión, trabajo decente” convocó a un nutrido grupo de personas, pertenecientes a diferentes organizaciones eclesiales que integran la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, realizando, en la tarde del 7 de octubre, un acto público en el Arco Santa María en Burgos.

El comienzo del curso 2026-2027 de los colegios de la Fundación Manjón y Palencia de la Archidiócesis ha tenido lugar, hoy, martes, 6 de octubre, en la plaza de Santa María a los pies de la Catedral de Burgos. El acto oficial ha congregado a alumnos, profesores y familiares de los colegios adscritos a la Fundación: San Pedro y San Felices, Saldaña, María Madre- Politecnos, Círculo, Apóstol San Pablo y Santa María la Nueva y S. José Artesano. Este curso el lema elegido es “Atrévete”.

Las primeras palabras del arzobispo de Burgos, d Mario Iceta, han sido dirigidas a los alumnos para decirles que aprovechen el tiempo, “que crezcáis no sólo en conocimientos, sino también en compañerismo, en ayudaros los unos a los otros, en servicio a los demás y en aprender las herramientas para que podamos construir una sociedad más fraterna y más unida, donde no falte nada a nadie de los que puedan tener necesidades”

También ha tenido palabras para los profesores a los que ha agradecido su labor y a las familias por haber confiado en los colegios de la Fundación Manjón y Palencia.

La bienvenida ha corrido a cargo de Diego Luis Díez, responsable de Pastoral de la Fundación Manjón y Palencia de la Archidiócesis de Burgos que ha dado paso a la lectura del Manifiesto del curso en el que han participado alumnos de los seis colegios, un profesor del colegio San Pedro y San Felices y un familiar de un alumno del mismo centro.

Un emotivo mensaje en el que los alumnos han querido aprovechar para felicitar al colegio San Pedro y San Felices por sus 60 años de historia. Si el pasado año descubrieron con el lema “en AMORarte” que “hemos sido creados por amor y para amar,” este año escucharán con fuerza una llamada muy especial que resonará en cada una de las aulas y patios: ¡Atrévete! Un lema que significa confiar en uno mismo, vencer las dudas y descubrir los talentos y regalos que Dios ha puesto en cada uno de nosotros. Por todo ello, han manifestado que quieren ser valientes para participar, para superarse cada día y para no tener miedo a equivocarse, porque saben que así es como se aprende.

Así mismo, el profesorado, ha renovado su vocación y compromiso con cada uno de los alumnos de los seis centros y con la misión evangelizadora que comparten. Han señalado que cada uno de los centros son espacios seguros donde aprender a dialogar, colaborar y convivir en comunidad. Además, se han ofrecido para caminar al lado del alumnado en este curso y acompañarlos en los logros que obtengan y las dificultades que puedan encontrarse para que descubran su mejor versión y aprendan a mirar el futuro no desde el miedo, sino desde la confianza y la esperanza.

Para concluir la lectura del manifiesto, las familias se han unido de corazón al proyecto educativo y pastoral, agradeciendo a los colegios de la Fundación Manjón y Palencia la labor diaria de educar a sus hijos en valores firmes, en la fe y en la alegría del Evangelio.

Bruno Castillo, director general de la Fundación Manjón y Palencia ha tomado la palabra para agradecer la presencia y participación de los colegios y de todas las personas que han querido acercarse hasta la plaza de Santa María en una emotiva jornada y, ha cedido la palabra a Andrés Picón, predecesor en el cargo, que ha aprovechado para despedirse de la comunidad educativa y familiares.

Y, la música ha sido la protagonista y en la plaza de Santa María se ha podido escuchar en directo la canción compuesta por la profesora del colegio Apóstol San Pablo, Pilar Pérez basada en el lema de este curso: ¡Atrévete! que ella misma ha interpretado.