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En Castilla y León, la exclusión social afecta en 2024 al 14,9 por ciento de la población, unas 352.000 personas, y a pesar de que la cifra es inferior a la media estatal (19,3 por ciento), la brecha interna se mantiene. Son datos del Informe 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Castilla y León —conocido como Informe FOESSA 2025— presentados este jueves por Cáritas Burgos y la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA).

 

La presentación, a la que han asistido un centenar de responsables de políticas públicas, técnicos del sector social y representantes de diversas entidades empresariales, sindicales, académicas, religiosas o del Tercer Sector, se ha desarrollado en la sala Polisón del Teatro Principal, y ha contado con la presencia de Mario Vivanco, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Burgos, y Raúl Flores, coordinador del Informe FOESSA 2025, de cuya Fundación es secretario técnico, y coordinador del equipo de Estudios de Cáritas Española.

 

Según este informe, uno de los principales motores de la exclusión hoy es la vivienda, con uno de cada cinco castellanos y leoneses afectados. En la provincia de Burgos, más de 65.000 personas caen en situación de pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda.

 

Otro de los datos preocupantes que añade el informe es que 18.000 personas viven en Burgos en hogares donde el sustentador principal sufre inestabilidad laboral grave, con empleos precarios o discontinuos, y 40.000 personas en la provincia de Burgos se han visto obligadas a renunciar a seguir tratamientos médicos, comprar medicamentos, prótesis o seguir una dieta por motivos económicos, una cifra que evidencia cómo las dificultades de acceso a bienes básicos de salud se han convertido en una de las problemáticas más frecuentes de exclusión en el territorio.

 

El estudio dedicado a Castilla y León, elaborado a partir de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales 2024 y que forma parte de los 22 informes territoriales elaborados por la Fundación FOESSA dentro del proceso de investigación del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, muestra un proceso profundo y persistente de fragmentación social. Tras más de dos décadas de crisis encadenadas, las brechas sociales no solo no se han cerrado, sino que en muchos casos se han consolidado, ampliando y cronificando la exclusión. Aunque la economía regional ha crecido, ese crecimiento no se ha traducido en una integración social sólida para todos.

 

También Cáritas Burgos ha señalado los problemas relacionados con la vivienda, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a productos y servicios básicos y, en palabras de su delegado, Mario Vivanco, «no hablamos de personas que estén fuera de la sociedad, como si no formaran parte de ella. Al contrario, forman parte de la misma sociedad en la que todos vivimos e interactuamos. Su situación, más bien, pone de manifiesto las fracturas, tensiones e inconsistencias de nuestro propio modelo social».