La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha reforzado su presencia en la archidiócesis de Burgos con la visita de dos miembros de su Comisión Permanente, Jorge Hernández, consiliario general, y Tere Monfort, responsable de Formación. Estos encuentros, que se están desarrollando en distintas diócesis españolas, forman parte de la vida ordinaria del movimiento y buscan conocer de cerca la realidad de los equipos locales, acompañar su tarea evangelizadora y compartir experiencias en el ámbito del mundo del trabajo.
Durante su estancia, han mantenido reuniones con militantes en la capital y en Miranda de Ebro, así como con la comisión diocesana y con el vicario general de la archidiócesis, Carlos Izquierdo, en un clima de diálogo y reflexión marcados por un fuerte sentido de unidad eclesial. La visita ha permitido constatar tanto las dificultades como las posibilidades que afronta este movimiento de trabajadores cristianos en el contexto actual.
«Evangelizar el mundo obrero y del trabajo»
La HOAC es el movimiento de Acción Católica especializado en el mundo del trabajo. Su misión, como ha explicado Tere Monfort, es clara: «evangelizar el mundo obrero y del trabajo», especialmente allí donde se concentran las mayores dificultades. Esta tarea implica «acompañar a esas personas», «denunciar cuando llega el caso» y también «dar a conocer lo positivo» que existe en el trabajo.
En Burgos, aunque el número de militantes es reducido, su presencia es valiosa. «No somos más que 26 militantes», ha reconocido Susana Castrillejo, pero ha subrayado que mantienen «una presencia en la archidiócesis significativa», participando en distintos organismos y aportando «esa especial sensibilidad por el mundo del trabajo».
En este sentido, Jorge Hernández ha destacado que la HOAC en Burgos tiene «sentido eclesial», algo que considera «una riqueza», al tratarse de laicos «formados, preparados» y comprometidos tanto con la Iglesia como con la realidad social.
«El trabajo es parte de la vida»
Uno de los ejes centrales de la visita ha sido el análisis del momento actual del mundo laboral. La campaña Cuidar el trabajo, cuidar la vida nace, según Monfort, de una constatación clara: «el trabajo es parte de la vida» y, por tanto, «si no cuidamos el trabajo, estamos descuidando la vida».
La responsable de Formación ha descrito un contexto marcado por «mucha precariedad» y situaciones en las que «el trabajo está matando a las personas o está enfermándolas». La falta de estabilidad, las dificultades de conciliación o la siniestralidad laboral reflejan, a su juicio, un modelo en el que «el centro no es la persona», sino la producción.
«El trabajo tiene que ser digno», ha insistido, un trabajo que permita «cuidar las relaciones sociales», respetar los tiempos de descanso y no agredir «ni a la persona ni a la naturaleza».
«No trabajamos ‘para’, trabajamos ‘con’»
La HOAC pone el acento en el protagonismo de las personas más vulnerables. «No trabajamos ‘para’, trabajamos ‘con’», ha afirmado Jorge Hernández, subrayando la importancia de acompañar procesos en los que las propias personas «se vayan organizando para salir de esas situaciones».
Frente a una sociedad «muy paternalista», el movimiento apuesta por una participación activa desde abajo. «No somos salvadores de nadie», ha añadido, sino que su papel consiste en «acompañar en las reivindicaciones» y en la construcción de alternativas.
En Burgos, esta opción se concreta en el trabajo con personas migrantes. Angelines Bayo, la presidenta de este movimiento en Burgos ha explicado que han creado los denominados «sectores»: espacios de diálogo para «conocer la realidad de los trabajadores migrantes» y «acercarnos nosotros a las personas». «Para nosotros la persona es lo primero», ha afirmado, destacando la importancia de «cuidar, acompañar y estar ahí».
«El centro en el trabajo debe ser la persona»
El diagnóstico de la HOAC sobre la situación laboral en España es claro. «El centro en el trabajo debe ser la persona», ha afirmado Monfort, aunque reconoce que «actualmente eso no está pasando», ya que lo que prima es «la producción y el consumo».
Esta lógica, han explicado, genera precariedad, explotación y dificultades crecientes, especialmente entre las personas migrantes. Hernández ha advertido incluso de «situaciones de explotación real casi esclavista», vinculadas en muchos casos a la falta de regularización.
Además, ha señalado la relación directa entre trabajo y otras realidades como la vivienda: «qué complicado es para gente que no tiene trabajo si no tiene vivienda, y qué problema tiene alguien que no tiene vivienda para conseguir un trabajo».
«Un tesoro demasiado escondido»
Ante esta situación, la HOAC insiste en la necesidad de recuperar la Doctrina Social de la Iglesia. Hernández la ha definido como «un tesoro demasiado escondido» que es necesario dar a conocer, ya que ofrece claves fundamentales para la vida cristiana y la transformación social.
«Si no hay Doctrina Social de la Iglesia, ¿qué presencia pública vamos a tener?», se ha preguntado, subrayando la importancia de formar a los laicos para que puedan ser «protagonistas en la Iglesia» y en la sociedad.
En esta línea, ha destacado que la HOAC es «un movimiento de laicos» que apuesta por una formación integral, tanto teológica como social y política, con el objetivo de estar presentes «como levadura en medio de la masa».
«Un liderazgo valiente»
Los entrevistados han valorado también el magisterio reciente de la Iglesia. Han subrayado la continuidad entre el papa Francisco y el papa León XIV, especialmente en la defensa de los más pobres y en la centralidad del trabajo.
Jorge Hernández ha calificado de «extraordinario» el inicio del pontificado de León XIV, destacando gestos y palabras que marcan una línea clara, como la apuesta por «la paz desarmada y desarmante» o su atención al impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral.
En un contexto global incierto, considera que la Iglesia está ofreciendo «una palabra sensata» y una esperanza sólida, con una posición clara: «estamos de parte de los pobres».
La visita concluye con un balance positivo. «Venimos a acompañar, a conocer, a estar con ellos», ha resumido Monfort, convencida de que estos encuentros fortalecen la comunión y animan a continuar una tarea que, en palabras del propio movimiento, pasa por «cuidar el trabajo para cuidar la vida».






