La parroquia de Parroquia de San Pablo Apóstol acogió el pasado 28 de abril diversos actos organizados por la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) con motivo del Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo y en el marco de las celebraciones del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y festividad de San José Obrero.
La jornada comenzó con una vigilia de oración bajo el lema Ante la exclusión, trabajo decente, en la que los participantes reflexionaron y rezaron por las personas afectadas por la precariedad laboral, los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. El encuentro quiso poner en el centro la dignidad del trabajo humano y la necesidad de promover unas condiciones laborales seguras y justas.
Tras la celebración estaba previsto realizar un gesto público en la calle para visibilizar la problemática de la siniestralidad laboral. Sin embargo, la lluvia obligó a trasladar el acto al interior del templo. Allí, mediante la lectura de un comunicado y una representación simbólica, se denunció «la sangría que supone la siniestralidad laboral» y se recordó especialmente a las víctimas de accidentes laborales y enfermedades derivadas del trabajo, así como a quienes sufren accidentes in itinere, es decir, durante sus desplazamientos laborales.
La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, integrada por distintas entidades eclesiales comprometidas con la Pastoral del Trabajo, quiso expresar también la cercanía y el acompañamiento de la Iglesia en Burgos hacia «tantas personas y familias que se ven afectadas por esta tragedia».
Con este acto, la Iglesia en Burgos ha querido sumarse a la reflexión social sobre las condiciones laborales y recordar la importancia de construir una cultura del trabajo que sitúe a la persona y su dignidad en el centro, especialmente en un contexto marcado por la precariedad y el aumento de los riesgos laborales.






