Casi dos centenares de sacerdotes han celebrado este lunes a su patrono, san Juan de Ávila, cuya fiesta se conmemoró ayer, domingo, 10 de mayo. La celebración del patrono del clero secular español, organizada por la Vicaría para el Clero, ha comenzado pronto, a las 11:00h de la mañana, en el Espacio Compañeros de Valentín Palencia del Seminario de San José con una conferencia titulada La vida espiritual del sacerdote secular, que ha impartido el Mons. Celso Morga Iruzubieta, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz y trabajador durante años del Dicasterio para el Clero, del que llegó a ser secretario durante cuatro años.
Tras la conferencia, ha llegado el momento de conmemorar a los sacerdotes que este año celebran sus bodas sacerdotales de brillante (75 años), titanio (70 años), diamante (60 años) y oro (50 años). El vicario para el Clero, Miguel Ángel Díez Villalmanzo, ha ido llamando uno por uno a los homenajeados, que han recibido un pequeño detalle.
Tras el homenaje, los sacerdotes se han dirigido a la capilla mayor del Seminario, donde han concelebrado una solemne eucaristía en la que se ha tenido especialmente presentes a los sacerdotes que celebraban sus bodas sacerdotales y a los fallecidos en el último año, con una mención especial para Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos que falleció el pasado mes de noviembre. Tras la misa, los sacerdotes han compartido una comida de fraternidad en el comedor del Seminario.
Sacerdotes jubilares
El sacerdote que ha celebrado sus bodas de brillante sacerdotales, al cumplir 75 años de la ordenación, ha sido Emilio Vadillo Vallejo.
Los que han celebrado sus bodas de titanio sacerdotales, al cumplir 70 años de la ordenación, son: Teodoro Calle González, Felipe García Sancha, Agustín Lázaro López, Antonio Maté Rico, Martín Revilla Martínez y José Luis del Rincón Cibrián.
Los que han celebrado sus bodas de diamante sacerdotales, al cumplir 60 años de la ordenación, son: Adalberto Abad Medrano, Jonás Esteban de la Cruz, Ángel Gonzalo Gozalo, Pedro Gutiérrez Ubierna, José Antonio Hernando Arnáiz, Ángel Martínez Obregón, Domingo Ortega Gutiérrez, Pablo Puente Santidrián, José Antonio Ruiz Valero y Feliciano Temiño Díez.
Los que han celebrado sus bodas de oro sacerdotales, al cumplir 50 años de la ordenación, son: Maximiano Barriuso Vicario, Miguel Ángel Delgado López, José Luis Miguel García, Lucinio Ramos Rebollares y Mons. Rafael Cob García.
«Un servicio donde te lo pidan»
A sus 94 años, Agustín Lázaro López hace balance de una vida marcada por el servicio a la Iglesia en múltiples responsabilidades pastorales y culturales. «Un balance muy intenso, muy denso», resume. A lo largo de siete décadas ha desarrollado tareas muy diversas, desde el acompañamiento pastoral en parroquias hasta la conservación del patrimonio artístico diocesano. «Un servicio, y un servicio donde te lo pidan», explica, convencido de que el sacerdocio consiste en estar disponible para aquello que la Iglesia necesite.
Natural de Arlanzón, recuerda especialmente su etapa como canónigo de la Catedral y capellán del monasterio de Las Huelgas, así como los 18 años que pasó en Oña, donde impulsó importantes trabajos de rehabilitación en el monasterio de San Salvador. También destaca su labor educativa y pastoral: «Yo lo que más valoro es la dedicación a la pastoral». Entre sus aportaciones más relevantes figura la creación del Museo del Retablo, concebido como un espacio catequético donde el arte ayude a transmitir la fe.
«Si mil veces naciera, mil veces volvería a ser sacerdote»
Diez años después de Agustín fue ordenado Pedro Gutiérrez Ubierna, que este año cumple 60 años de sacerdocio. Párroco durante más de medio siglo en Ubierna y responsable de varios pueblos del valle de Manzanedo, asegura haber sido feliz acompañando a las personas en todas las etapas de su vida. «He sido feliz administrando los sacramentos, con los niños, con los jóvenes, confesando, uniendo matrimonios», recuerda.
Para él, la clave del ministerio ha estado siempre en la entrega a los demás: «Cuando uno es el medio del cual se sirve Dios para hacer felices a los demás». Por eso afirma con convicción: «Si mil veces naciera, mil veces me metería a cura».
«El oro de un sacerdote»
Otro de los homenajeados en el día de hoy ha sido Mons. Rafael Cob García, obispo del Vicario Apostólico de Puyo, en Ecuador, que ha celebrado sus bodas de oro sacerdotales. Desde la distancia, el prelado burgalés ha querido sumarse a la celebración de san Juan de Ávila y ha enviado una carta al vicario para el Clero que reproducimos a continuación:






