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«Os invito a llevar una vida profundamente radicada en Jesucristo». Con estas palabras animaba el arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, a los sacerdotes jóvenes del presbiterio de la archidiócesis, que este martes han mantenido un encuentro en Santo Domingo de la Calzada. Es una reunión que se enmarca en el calendario de citas recurrentes, organizadas por la Vicaría para el Clero, dirigida por Miguel Ángel Díez Villalmanzo. Como cada año, un encuentro trimestral convoca a los sacerdotes ordenados en los últimos diez años, en una jornada de encuentro, fraternidad y descanso, en la cual también hay tiempo para la formación.

En esta ocasión, el arzobispo y casi una veintena de sacerdotes se desplazaron hasta La Rioja para conocer con detalle la catedral del Salvador de Santo Domingo de la Calzada. Allí les han recibido dos miembros de su Cabildo, quienes les han explicado las particularidades del templo y las obras de arte que alberga, en torno al sepulcro del santo. Después de celebrar la santa misa, en la que el arzobispo animó a los sacerdotes a perseverar en la gracia recibida el día de su ordenación, han recorrido el templo, el museo y sus alrededores.

En un segundo momento, el arzobispo ha impartido una charla a los asistentes, detallando la necesidad de cuidar la oración, la formación, la amistad y el descanso en la vida del presbítero. En particular, les ha animado a mantener una sincera relación con Jesucristo, fundamento último de su sacerdocio, y a cuidar la fraternidad sacerdotal para poder vivir así una auténtica caridad pastoral.

El encuentro concluyó con una comida de fraternidad y una tertulia, durante la cual los sacerdotes jóvenes tuvieron oportunidad de intercambiar impresiones con el arzobispo sobre lo vivido a lo largo de la jornada, así como de distintos aspectos del ministerio sacerdotal.