Una de las dimensiones propias del ministerio pastoral de los sacerdotes es la del acompañamiento y la escucha. Muchas personas necesitan contar y relatar a un sacerdote no sólo sus pecados en la confesión, sino también sus preocupaciones, problemas y esperanzas en otros ámbitos, como el acompañamiento y la dirección espiritual. Los tiempos, las tareas y otras ocupaciones hacen que los presbíteros, a veces, encuentren dificultades a la hora de desarrollar esta tarea esencial de su ministerio.
Conscientes de esta realidad, Fernando del Castillo y Nieves Tomillo, de la fundación Solidaridad Humana, impartieron ayer la tercera sesión de formación que durante este año están desarrollando con la vicaría del Clero. A través de fundamentos teóricos y varios ejercicios prácticos, trasladaron a los sacerdotes algunas claves para escuchar «afectiva y efectivamente». La empatía, la receptividad, la actitud activa y consciente se convierten así en elementos clave para desarrollar una buena escucha, evitando siempre el contagio emocional o la lectura de los problemas de los demás desde sus propias vivencias: «No tengo derecho a interpretar lo que le ocurre al otro», explicaron, «tengo el deber de escuchar y preguntar». Para ello, son clave también cuidar los espacios, las miradas y las actitudes que se generan en los encuentros que mantienen con las personas que tienen encomendadas.
También detallaron cómo el diálogo sereno y la escucha activa son herramientas fundamentales para evitar las críticas, los juicios de valor y la falta de comunión en el presbiterio.
Con la sesión desarrollada ayer en el Seminario de San José concluía un ciclo formativo que los sacerdotes han trabajado durante todo el curso, basado en la afectividad humana y en la que también han tocado otros temas, como la autoestima, la corporeidad y la sexualidad, el autoconocimiento o el propio cuidado del pastor.






