Los profesores de Religión de la archidiócesis de Burgos se dieron cita este martes, 2 de junio, para celebrar su tradicional jornada de fin de curso. El encuentro sirvió como un espacio de descanso, balance y renovación espiritual para los docentes tras los intensos meses de trabajo en las aulas compartiendo la buena noticia con los más jóvenes.
La jornada comenzó con una comida de hermandad, un momento de convivencia inicial que propició el diálogo distendido, la alegría del reencuentro y la oportunidad de compartir experiencias entre los profesores de los distintos centros educativos de la provincia.
Tras la comida, tuvo lugar el bloque formativo del día. En esta ocasión, la sesión llevó por título Bibliarte: Descubriendo el Misterio a través del Arte, y estuvo a cargo de José Antonio Ramos. A través de una metodología sugerente, Ramos desgranó cómo el patrimonio artístico es una herramienta pedagógica de primer orden para la clase de religión, estructurada en tres grandes ejes: el ‘Globo de la Fe’ (la sintonía entre Biblia y cuadro), el ‘Globo de la Cultura’ (claves para descifrar los símbolos del patrimonio artísticos) y el ‘Globo de la Belleza’ (que educa la mirada profunda y la capacidad de asombro frente a la superficialidad del algoritmo actual).
Durante la ponencia se ofrecieron pautas prácticas para enseñar a los alumnos a «decodificar simbolismos». Asimismo, Ramos destacó el valor del arte como vehículo de inteligencia emocional para captar «detalles invisibles» a primera vista. La propuesta formativa concluyó mostrando herramientas de innovación como la gamificación y la robótica aplicadas al aula, planteando proyectos donde los alumnos actúan como verdaderos investigadores, respondiendo así de forma excelente a las exigencias competenciales de la actual ley educativa.
El broche a la jornada lo puso la celebración de la Eucaristía, presidida por el vicario de Pastoral, José Luis Lastra. Con un tono cercano, el vicario comenzó aludiendo a la lectura de San Pedro para conectar con el sentir de los profesores en estas fechas, reconociendo que ante el inminente final de curso lo que todos esperan con ganas es «el descanso y las vacaciones». No obstante, aprovechó la carta del apóstol para animar a los docentes a vivir estos últimos días «en paz» y con «paciencia».
Haciendo eco del mensaje evangélico del día de «dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», Lastra recordó la doble e inseparable misión que asume el profesorado de esta asignatura: «Nosotros en clase de Religión preparamos ciudadanos honrados y cristianos». En este sentido, el vicario de Pastoral reivindicó con fuerza el valor de la asignatura en el sistema educativo actual, subrayando que su riqueza va más allá de los alumnos practicantes, llegando también a estudiantes no creyentes o de otras confesiones religiosas que la eligen porque descubren que «la religión aporta buena humanidad», además de ofrecer un sentido explícito a la existencia y una explicación razonada de la fe.
La jornada concluyó con un profundo agradecimiento a los profesores por su paciencia y dedicación, poniendo en manos de Dios a los alumnos y compañeros, así como el merecido descanso estival y el futuro del próximo curso escolar.






