La Sala Venerables del proyecto Ars Venerables está acogiendo un taller de escultura para jóvenes que desarrolla desde el 20 hasta el 24 de julio con el objetivo de acercar el patrimonio artístico y religioso a las nuevas generaciones. La actividad ha sido promovida por la asociación Patrimonio para Jóvenes y cuenta con la colaboración de la Fundación Ars Burgensis y de la Fundación Círculo Burgos.
Durante la mañana de hoy, Rodrigo Sáiz García, director general de la Fundación Ars Burgensis, ha visitado el taller y ha podido conocer de primera mano el trabajo que están realizando tanto los participantes como los dos imagineros encargados de la formación: Miguel Ángel Tapia Palomo, galardonado con el Premio Richard H. Driehaus 2025 de Nueva Arquitectura Tradicional, y el joven imaginero sevillano Jorge Pizarraya Buzón.
Ambos artistas han destacado la idoneidad del espacio en el que se ha desarrollado la actividad. La Sala Venerables, recuperada recientemente a través del proyecto Ars Venerables —promovido por el Arzobispado de Burgos en colaboración con la empresa de restauración Batea— se ha convertido durante estos días en un aula abierta donde tradición, arte y patrimonio han convivido con el entusiasmo de los participantes.
El taller de escultura para jóvenes ha reunido a estudiantes procedentes de realidades y lugares muy diversos. Entre ellos han participado jóvenes de Costa de Marfil, Marruecos, Ecuador y Venezuela, seleccionados a través de Cáritas y la Fundación Lesmes, junto a otros procedentes de Alicante, Valencia, Valladolid y Burgos.
A lo largo de las sesiones, los alumnos han trabajado diferentes técnicas artísticas bajo la supervisión de los dos imagineros. Miguel Ángel Tapia ha transmitido sus conocimientos sobre la talla en madera, mientras que Jorge Pizarraya ha guiado a los participantes en el modelado de arcilla y terracota. El objetivo ha sido mostrar el proceso creativo que se encuentra detrás de las imágenes religiosas que posteriormente decoran los templos, participan en procesiones o son objeto de devoción popular.
Entre las obras ligadas a la trayectoria de los maestros participantes se encuentran diversas imágenes procesionales realizadas por Miguel Ángel Tapia y la imagen de la Virgen Niña creada por Jorge Pizarraya, que recibe culto en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.
La presidenta de la asociación Patrimonio para Jóvenes, Pilar Martínez Arce, ha subrayado el valor educativo de la iniciativa al afirmar que esta actividad «además de atraer a los jóvenes a un espacio patrimonial excelente, como es la Sala Venerables, también puede servir para detectar un incipiente talento en alguno de los alumnos, con el ánimo de conseguir que incluso pueda ser una salida laboral para alguno de ellos».
La vertiente social del proyecto ha sido uno de los aspectos más destacados de la experiencia. La participación de jóvenes derivados por Cáritas y la Fundación Lesmes ha permitido ofrecer una oportunidad formativa en un ámbito artesanal que, además de despertar el interés por el patrimonio, puede contribuir a abrir nuevas perspectivas de futuro profesional.
Desde la Fundación Ars Burgensis también se ha valorado muy positivamente la actividad. Rodrigo Sáiz García, director general de la institución, ha asegurado que la Fundación está «encantada por colaborar en una iniciativa que sirve para atraer a jóvenes a un espacio tan interesante como es la Sala Venerables, también por ser el lugar de trabajo durante unos días de los dos grandes imagineros que están impartiendo sus lecciones a los alumnos, y también por haber visto verdadero entusiasmo en los jóvenes que asisten al taller, y hacen sus ‘pinitos’ como artistas».
Con iniciativas como este taller de escultura para jóvenes, las entidades organizadoras han buscado combinar la difusión del patrimonio religioso y cultural con la formación de nuevas generaciones, favoreciendo el encuentro entre tradición artística, inclusión social y oportunidades de futuro.






