Los 240 peregrinos llegaban puntuales a la Estación de Autobuses de Burgos. Eran las 8 de la mañana y la estación era un hervidero atípico: sillas de ruedas, andadores y muletas se confundían entre los pasajeros. Acudían de diversas parroquias de la ciudad de Burgos, así como de Aranda, Miranda, Briviesca, Lerma, Arcos de la Llana, Villagonzalo de Pedernales, etc.
Martín Astorga, presidente de la Hospitalidad de Lourdes y Andrés Picón, consiliario iban de un lugar para otro para que no faltara nadie. Los últimos venían a las Residencias del complejo de Fuentes Blancas, de la ciudad de Burgos. Estela Arnaiz, secretaria de la hospitalidad, saludaba uno tras otro con un abrazo. Son 34 enfermos acompañados por 34 enfermeras y 15 camilleros. Es un grupo consolidado y se nota que muchos repiten a la cita anual. Abrazos y más abrazos de bienvenida entre las enfermeras y voluntarios. Lo quieren dar todo por los enfermos y así se nota en el cariño con el que les ayudan a subir a los autobuses.
Entre todos ellos destaca una nube de jóvenes. La amistad solidaria ha congregado esta mañana a 84. El grupo más nutrido viene de Aranda de Duero, acompañados por tres sacerdotes. Pero también vienen de Madrid o de Badajoz como es el caso de Elena Ceballos que no deja de sonreír.
Andrés Picón insiste que la peregrinación se ha preparado con mimo. Todos los meses del año ha habido un encuentro regular para celebrar la eucaristía en la capilla de Santa Tecla. Siempre el día 11, recordando a la Nuestra Sra. de Lourdes. De manera insistente han rezado por cada uno de los enfermos de la Archidiócesis: “Ahora es el momento cumbre: el encuentro con la Virgen, el encuentro con el Señor a través del hermano enfermo. De la fraternidad a la conversión personal. Por eso nos acompañan 9 sacerdotes”.
La peregrinación durará hasta el domingo 30. Destaca que 60 van por primera vez. El más veterano hay cumplido 90 años y el más joven 16.
La llegada a Lourdes depara la sorpresa que todos esperaban: ¡Esta D. Mario, nuestro arzobispo! Y después distribuirse en los diferentes alojamientos, la celebración de la eucaristía. D. Mario está emocionado más que nunca. En su homilía habla del sufrimiento y cómo al fe ayuda a vivir la enfermedad ayudado por la Virgen y su Hijo.






