Los delegados de Liturgia de las diócesis que realizan la hoja denominada Liturgia Dominical para las celebraciones de los domingos y fiestas, se han reunido en Zamora en el encuentro de verano que realizan habitualmente. El tema tratado en esta ocasión ha sido el RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos) desde la tradición litúrgica de la Iglesia. Por parte de la archidiócesis de Burgos ha participado el delegado diocesano de Liturgia, Agustín Burgos Asurmendi.
En la sociedad, cada vez son más numerosas las personas que no reciben el bautismo al nacer. Las cifras en España indican que, de los niños que inician la preparación a la primera comunión, un 15 por ciento no están bautizados. Siguiendo con la misma estadística, el 48 por ciento de los nacidos en España no se bautizan. El interrogante que se plantea desde el principio es ‘¿cómo hacer a uno cristiano?’. El camino por el que uno se hace cristiano es un camino catequético. Es un camino ritual que subraya que quien hace a uno cristiano es el Espíritu Santo. Esto lleva a que desde los delegados de Liturgia se procure que los ritos se hagan bien para que el proceso se haga bien.
En la reflexión fueron acompañados por Francisco Romero Galván, secretario técnico de la Comisión de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española (CEE). En su exposición se fueron planteando las etapas de este proceso.
En primer lugar, el Precatecumenado, que es el primer contacto donde el interesado se acerca a la Iglesia, formula sus preguntas y manifiesta su deseo de conocer el Evangelio. Culmina con el Rito de Entrada al Catecumenado. El Catecumenado es un período prolongado de formación doctrinal y vivencial donde el catecúmeno es acompañado por la comunidad para madurar su fe. Termina con el Rito de Elección (generalmente al inicio de Cuaresma), donde el obispo inscribe sus nombres.
La Purificación e Iluminación coincide con la Cuaresma y es un tiempo de preparación espiritual más intensa, oración y reflexión interior. Culmina en la Vigilia Pascual con la celebración de los tres sacramentos de Iniciación. Finalmente, la Mistagogia, que es el tiempo posterior a los sacramentos (habitualmente durante el tiempo de Pascua), donde el nuevo cristiano, llamado neófito, se integra plenamente en la comunidad parroquial y profundiza en el misterio vivido.
El diálogo entre los delegados sirvió para comentar la situación en cada una de las trece diócesis y para ver las dificultades que se van encontrando en cada Iglesia local por falta de comunidad, de ardor apostólico, por tener un funcionamiento para acompañar a los que ya están, porque hay unos previos al proceso que son necesarios y porque hay que purificar la intención para recibirlos de manera que no sea solo la condición para ser padrino o para recibir otro sacramento. Se subrayó que lo fundamental para empezar es tener una fe inicial y el deseo de conversión. En todo el rito se hace palpable la gracia que se da y la que se dará después.
La jornada también sirvió para programas el trabajo de la hoja litúrgica que se coordina, se imprime, se gestiona, se corrige, se maqueta y se distribuye desde la Delegación para la Liturgia de la archidiócesis de Burgos. Un trabajo silencioso valorado por las pequeñas comunidades que lo reciben y lo utilizan en la celebración de cada domingo. Por parte de cada uno de los delegados se subrayó la importancia de conservar el archivo que se ha ido generando con los recursos de esta publicación.
Durante la jornada, los delegados de Liturgia también participaron en la celebración eucarística presidida por el obispo de Zamora, Mons. Fernando Varela, quien les alentó a seguir sirviendo al Señor en esta tarea fundamental. El encuentro más lúdico fue con la visita en la noche por la bella Catedral acompañados por el deán-presidente del Cabildo, Juan Luis Martín Barrios, y el recorrido de fe por los distintos templos de Toro acompañados por el vicario general de la diócesis, Pedro Fáundez Mayo. Un encuentro fraterno y esperanzador.






