La Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de Burgos ha celebrado por primera vez el Día de África con una misa y un encuentro de convivencia que han reunido a fieles de distintas procedencias en la iglesia del Monasterio de la Visitación de las madres salesas. La celebración ha tenido lugar en la tarde de Pentecostés, una coincidencia que ha servido para poner de relieve la riqueza de la diversidad cultural presente hoy en la Iglesia.
La jornada ha comenzado con una misa presidida por Romeo M’Bo, sacerdote burgalés natural de Costa de Marfil, quien ha destacado durante la homilía el significado especial que tenía la coincidencia entre Pentecostés y el Día de África. Según ha señalado, la migración ha contribuido a transformar las ciudades y las diócesis en espacios cada vez más diversos y plurales, donde personas de diferentes culturas y lenguas conviven y comparten la misma fe.
«Gracias a la migración nuestras ciudades y nuestras diócesis se han vuelto multicolores», ha afirmado el sacerdote, quien ha subrayado además que, en medio de esa diversidad, todos son capaces de comprenderse «en la misma lengua», fruto de la acción del único Espíritu que anima y une a la comunidad cristiana.
Junto a él han concelebrado varios sacerdotes, la mayoría procedentes de distintos países africanos y actualmente vinculados a los estudios de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos. También han participado religiosas de diversas congregaciones, entre ellas algunas salesas originarias de Burundi y Kenia, además de familias africanas residentes en la archidiócesis y otros fieles burgaleses y latinoamericanos que han querido sumarse a la celebración del Día de África.
La celebración eucarística se ha caracterizado por un ambiente marcado por la diversidad cultural y lingüística. Las lecturas y los cantos se han desarrollado en varios idiomas, reflejando la pluralidad de procedencias de los participantes y poniendo de manifiesto uno de los rasgos más visibles de la realidad eclesial actual: la convivencia de comunidades cristianas de distintos orígenes que comparten una misma fe.
Al finalizar la celebración, Hilda Vizarro, delegada diocesana de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, ha agradecido la participación de todos los asistentes y la colaboración de quienes han hecho posible esta primera conmemoración del Día de África en la archidiócesis.
Tras la misa, los participantes han compartido un ágape fraterno en un clima de cercanía y convivencia. El encuentro ha permitido prolongar el diálogo y fortalecer los lazos entre personas de distintas nacionalidades y culturas. La merienda ha contado, además, con las tradicionales pastas elaboradas por las madres salesas, que han contribuido a crear un ambiente acogedor y familiar.
Más allá de la celebración concreta, la jornada ha puesto de manifiesto la creciente presencia de comunidades africanas en la vida de la Iglesia local y el deseo de seguir generando espacios de encuentro que favorezcan el conocimiento mutuo y la integración. Precisamente por ello, entre los asistentes se percibía la conveniencia de dar continuidad a iniciativas de este tipo que permitan visibilizar la riqueza que aporta la diversidad cultural a la comunidad cristiana.
Esta primera celebración del Día de África en Burgos ha querido ser, así, un signo de comunión y fraternidad en una Iglesia cada vez más universal, donde creyentes de diferentes pueblos y culturas comparten la misma fe y participan de una misma misión.






