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Un mes más, cofrades de diferentes hermandades y cofradías de la capital han participado en el encuentro de formación La Formación del Cofrade, que organiza cada curso la Delegación para la Piedad Popular y las Cofradías, al frente de la cual está el sacerdote Lucinio Ramos Rebollares.

 

Este curso, los cofrades han podido conocer tres delegaciones diocesanas: la de Pastoral Penitenciaria, la de Migraciones y Movilidad Humana, y la de la Salud; precisamente, sobre esta última delegación ha sido la formación de este mes de marzo.

 

La formación ha corrido a cargo de Feli Pozo FdC, delegada para la Pastoral de la Salud y enfermera. Ella ha definido la Pastoral de la Salud como «la atención cristiana de la Iglesia a los enfermos en las diferentes situaciones de la vida: enfermedad, limitación, sufrimiento, muerte y el apoyo a la vida vivida en el deterioro».

 

También ha indicado las tareas que lleva a cabo esta Delegación: anima a los equipos parroquiales, organiza la formación del voluntariado, apoya en el acompañamiento a las residencias, alienta y da esperanza en los hospitales, se acerca al mundo del sufrimiento, da cobijo y compañía en la soledad, poniendo en la vida del débil la fuerza de Dios a través de la oración y los sacramentos (penitencia, eucaristía y unción de enfermos).

 

En su desarrollo, ha animado a los cofrades presentes a que trasmitan a sus respectivas hermandades la inquietud por este voluntariado, sugiriendo la formación de un grupo de cofrades dedicado a este campo. También ha dejado claro que el voluntario de esta pastoral tiene que dejarse mover por el amor de Dios, llevando al enfermo una acogida cálida, amable, cercana y respetuosa, siempre en actitud de escucha, intentando que el enfermo se sienta comprendido.

 

En el diálogo, los participantes han manifestado su preocupación por el mundo del enfermo, compartiendo sus inquietudes. La delegada ha concluido el encuentro recordando unas palabras incisivas del papa Francisco en Fratelli Tutti: «Hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo… ¿Nos inclinamos para tocar y para curar las heridas de los otros?».