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Espinosa de los Monteros se convirtió el pasado sábado, 4 de julio, en el punto de encuentro de la familia misionera burgalesa con motivo de la celebración del XXXIX Día del Misionero Burgalés, una jornada de convivencia, oración y reconocimiento al compromiso de los hombres y mujeres que anuncian el Evangelio en los cinco continentes. .

 

Bajo el lema Tejiendo redes de paz, más de 150 personas entre misioneros regresados y familiares venidos de diferentes lugares de la provincia se dieron cita en la villa espinosiega para recordar y agradecer la labor de los 418 misioneros burgaleses que desarrollan su misión en cerca de sesenta países.

 

La jornada comenzó con la acogida de los asistentes en la plaza de la localidad. La delegada para las Misiones, Maite Domínguez, tomó la palabra para saludar a los presentes. En nombre del arzobispo, el vicario general Carlos Izquierdo tomó la palabra también para, finalmente, recibir la bienvenida del alcalde de Espinosa de los Monteros, Jean Paul Sánchez, y del párroco, Lorenzo Carrillo.

 

La mañana continuó con una conferencia a cargo del sacerdote burgalés Jorge López Martínez, director del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) y misionero en Zambia, quien compartió su experiencia y animó a seguir fortaleciendo el espíritu misionero de la Iglesia.

 

Posteriormente se celebró la Eucaristía, momento central del encuentro, que estuvo presidida por el vicario general y concelebrada por 15 sacerdotes misioneros y en la que se tuvo un recuerdo especial para todos los misioneros burgaleses, así como para sus familias y comunidades de origen, poniendo en valor su entrega generosa y su testimonio de fe y solidaridad.

 

Tras la celebración eucarística, los participantes compartieron una comida de fraternidad que favoreció el reencuentro entre familiares, amigos y colaboradores de las misiones, en un ambiente de cercanía y alegría.

 

Por la tarde, los asistentes pudieron disfrutar de varias actividades culturales coordinadas por los voluntarios del pueblo: una ruta teatralizada por las calles de Espinosa, a cargo del grupo de animación de calle de la villa y la visita al museo de los Hermanos Mena, con una excelente colección de arte contemporáneo.

 

La edición de este año tuvo además un significado especial para Espinosa de los Monteros, al destinarse la colaboración solidaria de la jornada a un proyecto en Camerún promovido por el escolapio espinosiego Pedro Martínez Santamaría, reforzando así el vínculo de la villa con la labor misionera.  También la presencia del sacerdote más longevo de la archdiócesis y misionero en Venezuela, Teodoro.

 

El Día del Misionero Burgalés volvió a poner de manifiesto la vitalidad de la misión burgalesa y el compromiso de toda una diócesis que continúa acompañando a quienes dedican su vida al servicio de los demás, llevando un mensaje de esperanza, fraternidad y paz a los lugares más necesitados del mundo.