Venezuela ha sido sacudida con violencia este 24 de junio por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en el norte del país, que se han registrado con apenas 40 segundos de diferencia. El impacto ha sido devastador especialmente en Caracas, La Guaira y otras ciudades del eje norte.
El balance provisional de los terremotos en Venezuela ha superado ya los 589 fallecidos y más de 2.980 heridos, mientras continúan las labores de rescate entre escombros y decenas de miles de personas siguen desaparecidas o atrapadas. Por el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha comunicado la muerte de cuatro ciudadanos españoles y 99 continúan desaparecidos.
Las autoridades han declarado el estado de emergencia ante un desastre que ha provocado el colapso de edificios, daños en hospitales y el cierre de infraestructuras clave como el aeropuerto internacional de Maiquetía. La Guaira, muy próxima a Caracas, ha sido considerada zona catastrófica tras el derrumbe de más de un centenar de construcciones y el impacto directo sobre miles de familias.
«El pueblo venezolano es muy creyente»
En este contexto, el misionero burgalés Carlos Ruiz de Cascos, que se encuentra en el sur del país, ha ofrecido una visión global de los terremotos en Venezuela, a pesar de estar alejado del epicentro. «En Caracas, sobre todo en La Guaira y en Maiquetía, es donde más daño ha habido. Estamos a la espera de saber los números exactos», ha explicado.
Desde su experiencia, ha subrayado el drama habitacional desencadenado por la tragedia: «Muchas viviendas se han visto afectadas. Muchas, muchas. Y esto puede crear también una situación muy dramática, porque ahora no pueden volver a ellas. ¿Dónde va a vivir ahora tanta gente?».
El religioso ha destacado también la respuesta espiritual y solidaria del pueblo venezolano ante los terremotos en Venezuela, en medio del dolor: «El pueblo venezolano es muy creyente. Estamos muy pendientes de pedir la misericordia de Dios».
Asimismo, ha hecho un llamamiento a la solidaridad internacional: «Que seamos muy solidarios con los que están sufriendo», insistiendo en la necesidad de canalizar la ayuda a través de entidades oficiales y organizaciones sobre el terreno.
Varios templos de La Guaira han sufrido daños
«De momento no se ha reportado la muerte de ningún sacerdote de la diócesis», explica Francisco Javier Porras San Mamés, sacerdote burgalés que pasó 52 años en La Guaira, una diócesis de la que llegó a ser vicario general durante 13 años. Explica que, por más que lo ha intentado, no ha podido contactar por teléfono con nadie de allí. «La única forma de hablar con ellos es a través de WhatsApp». Así va recibiendo noticias de sus antiguos compañeros sacerdotes y de las familias y amigos que conserva allí, que poco a poco van dando señales de vida.
Porras regresó a Burgos en 2022, pero en La Guaira también fue rector y director espiritual del Seminario de San Pedro Apóstol. El edificio, «que también es la residencia del obispo, ha sufrido algunos daños», aunque hay una parte que ha resistido los seísmos. También parte de las iglesias de la diócesis han sufrido severos daños. «Parece que el terremoto no ha afectado mucho a la parroquia de Macuto, aunque los edificios de alrededor sí han resultado dañados», afirma el burgalés, mientras muestra imágenes de los destrozos de otros templos y del aeropuerto que le llegan a su teléfono.
San Bartolomé Apóstol de Macuto es una iglesia que Porras conoce bien, porque fue su párroco durante años. Allí le tocó afrontar la tragedia del deslave de Vargas, y recuerda con agradecimiento la ayuda que le brindó el pueblo burgalés y, especialmente, el entonces arzobispo de Burgos, Mons. Santiago Martínez Acebes, que organizó una colecta diocesana para apoyar a los damnificados por la tragedia. «Con parte de ese dinero arreglamos los vitrales de la iglesia y, por eso, uno de ellos tiene la imagen de Santa María la Mayor», recuerda. En agradecimiento a su labor en la parroquia, fue nombrado Patrimonio Cultural Viviente del Municipio Vargas en 2006.
«Gran susto, pero estamos bien»
En la ciudad de Maracay, a unos 120 kilómetros de Caracas, el Hno. Landelino Ortego Guerrero FMS ha vivido directamente los efectos de los terremotos en Venezuela. En su testimonio, el hermano marista, natural de Burgos, ha señalado que el seísmo se ha sentido «muy fuerte» en la zona de Los Chorros, donde se han producido desperfectos materiales y momentos de gran tensión: «Se cayeron y rompieron algunas cosillas, pero estamos todos bien. Gran susto».
El religioso burgalés ha relatado también un episodio significativo ocurrido durante la noche, cuando un gran árbol cayó sobre la terraza y una parte de la vivienda que estaba desocupada: «No nos explicamos cómo cayó en esta parte, pues por la dirección del mismo árbol, debiera haber caído en otro lugar, haciendo grandes destrozos en la casa. Así, pues, la manita de Dios creemos que, una vez más, se ha manifestado de forma visible».
En cuanto a la situación de las comunidades maristas, ha indicado que, salvo en el colegio San José de Maracay, no se han registrado grandes daños y todos los hermanos se encuentran bien. No obstante, ha confirmado la gravedad de la situación en la capital: «Como se habrán enterado ya por las noticias, en Caracas los desastres son muy fuertes».






