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Fotos: ACG y Diócesis de Málaga

  Del 24 al 26 de julio, Málaga ha acogido el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por Acción Católica General bajo el lema «Compartiendo caminos, acompañando esperanzas». La archidiócesis de Burgos ha estado representada por un grupo de 18 miembros de Acción Católica General, que han participado junto a 1.200 laicos procedentes de diócesis de toda España en un amplio programa de actividades.

Este encuentro nacional constituye un espacio de comunión, formación, celebración y envío misionero para quienes viven su vocación cristiana desde la parroquia. Durante tres días, laicos, sacerdotes, diáconos, religiosos y obispos han compartido experiencias, celebraciones, talleres, ponencias y momentos de oración, poniendo el foco en el acompañamiento como una dimensión esencial de la vida y de la misión de la Iglesia. Las sesiones de trabajo por sectores de edad y las dinámicas comunes tuvieron lugar en la Facultad de Marketing y Gestión de la Universidad de Málaga, entre ellas, un diálogo distendido entre el obispo de Málaga y los jóvenes en la mañana del sábado 25.

El objetivo central del encuentro ha sido situar el acompañamiento en el corazón de la vida parroquial con momentos de reflexión, de oración, de compartir vida, y alimentos propios de cada lugar, y también de presencia pública como la vigilia de oración y el concierto del grupo Vancouver y el DJ Grillex, que se celebraron en la plaza de la Victoria el sábado por la tarde. La misa de clausura se celebró en la catedral.

Los 18 participantes burgaleses, pertenecientes a Acción Católica General, han vivido esta cita como una oportunidad para fortalecer la comunión con otras Iglesias particulares, renovar su compromiso evangelizador y traer a la archidiócesis nuevas experiencias e iniciativas que impulsen la vida parroquial.

Desde la Comisión diocesana de Acción Católica General en Burgos subrayan la necesidad de participar en este tipo de encuentros, en el que se anima a «caminar juntos como Iglesia, escuchando, acogiendo y acompañando a las personas en sus diferentes realidades». Subrayan la necesidad de realizarlos, además, «en un momento en el que la Iglesia está llamada a vivir con intensidad la sinodalidad». Este encuentro quiere ser un signo de una comunidad abierta, cercana y misionera.