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El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Luis Argüello, ha leído durante la inauguración de la gran Asamblea eclesial de Iglesia en Castilla, en la que la archidiócesis de Burgos está representada por más de una treintena de delegados, un mensaje del papa León XIV en el que el Santo Padre anima a organizadores y participantes «a ser uno en Cristo, para renovar el fuego de la vocación misionera y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización».

 

En este mensaje, hecho llegar al prelado vallisoletano a través de la Nunciatura Apostólica en España, el Papa imparte «de corazón» la bendición apostólica «extensiva a sus familias y demás seres queridos».

 

Este mensaje es el primero de los documentos que ha sacado —literalmente— monseñor Argüello de la cartera con la que ha subido al escenario del Colegio Diocesano Asunción de Nuestra Señora, en Ávila, donde se desarrollarán los trabajos de la Asamblea, durante el acto de inauguración este jueves 30 de abril. Pero no ha sido el único.

 

El prelado vallisoletano ha querido recuperar también las actas de los encuentros preparatorios de esta Asamblea en los que la Iglesia en Castilla se ha reconocido, primero, para interpretar, después, lo que el Espíritu demanda de ella y, ahora, en esta Asamblea, elegir en torno a tres grandes bloques temáticos que conforman la ponencia inicial o ‘Documento 0’, que será presentado el viernes 1 de mayo: la conversión pastoral y fortalecimiento del encuentro con Jesucristo; la renovación del estilo pastoral para ser una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable; y la reforma de las estructuras evangelizadoras, con especial atención a la parroquia y al entorno digital.

 

En este sentido, ha remarcado monseñor Argüello la «experiencia de un largo trabajo» que ha llevado a las nueve diócesis que conforman Iglesia en Castilla a trabajar «juntos» en aspectos como la catequesis, la educación, la pastoral juvenil, los seminarios, la pastoral de la salud o la acción de Cáritas. «Y nos alegra mucho», ha remarcado, «que este fruto del trabajo de años pueda ser ahora acogido dentro de lo que es la experiencia sinodal». También el Documento Final del Sínodo ha sido exhibido por el arzobispo de Valladolid.

 

«Es en esta corriente donde nos situamos», ha afirmado el prelado vallisoletano, aludiendo también a las nuevas líneas de pastoral de la CEE «que nos dice ahora: poneos en camino», así como al Concilio Vaticano II y a la Palabra de Dios. Porque tanto los documentos como los encuentros previos a esta Asamblea y la Asamblea misma «nos llevan a la Palabra y, desde la Palabra, volvemos a los textos para una mirada más profunda y, sobre todo, volvemos a nuestro corazón y nuestras manos para, desde ahí, avanzar y vivir la experiencia de ser renovados para la misión». Una alusión, esta última, al lema bajo el que se celebra esta gran Asamblea eclesial de Iglesia en Castilla: ‘Renovados para la misión’.

 

Siendo 2026 año jubilar en Valladolid con motivo del tercer centenario de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo, y en Ávila y Segovia por el tercer centenario de la canonización de san Juan de la Cruz, pero también en una alusión a santa Teresa de Jesús en sus tierras abulenses y a otros santos más modernos, como san Carlo Acutis, monseñor Argüello ha confiado en que «los santos de la puerta de al lado, que reconocemos en el caminar de nuestra vida, que ellos y los empobrecidos, que ellos y los rostros que claman de alguna manera para que nosotros nos convirtamos, vivamos en comunión y hagamos una misión en el que el testimonio de llevar el amor misericordioso del Señor a los más frágiles, sea nuestro santo y nuestra seña».

 

Bienvenida del obispo de Ávila

También intervino en la inauguración el obispo de la diócesis anfitriona. Mons. Jesús Rico García dio la bienvenida a los asistentes a este «hito único» en la aplicación del Sínodo en España. «Un camino inspirado en el Sínodo promovido por el papa Francisco, que nos ha invitado a reconocer nuestra realidad, a interpretarla a la luz del Espíritu y a elegir, con libertad y valentía, los pasos que hemos de dar. Ese tiempo llega ahora a su momento culminante, a su momento de gracia. Durante estos tres años, sacerdotes, religiosos y laicos de cada una de nuestras diócesis han trabajado con seriedad y generosidad para elaborar un diagnóstico honesto de la situación de la Iglesia en nuestra tierra. Hemos mirado de frente los profundos cambios sociales y religiosos que vivimos: el envejecimiento y la despoblación de tantos pueblos de Castilla, el alejamiento de muchos bautizados, los desafíos de una cultura cada vez más digital e individualista. Y nos hemos preguntado, con humildad y confianza, qué nos pide el Señor en este momento concreto de la historia».

 

«Desde la diócesis de Ávila nos sentimos profundamente honrados y agradecidos por acoger este acontecimiento. Esta ciudad, que durante siglos ha sido tierra de santos y de fe profunda, que lleva en sus piedras el espíritu de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, recibe hoy a sus hermanas y hermanos de toda Castilla con los brazos abiertos. Nuestra diócesis se convierte en estos días en lugar de comunión y de esperanza para toda la Iglesia en España. Que Ávila sea para todos casa y hogar», terminaba el prelado abulense su intervención.

 

La primera jornada de la Asamblea ’Renovados para la misión’ ha concluido con la celebración de una vigilia en la iglesia de San Pedro Apóstol.