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La archidiócesis de Burgos ha estado representada por una amplia delegación, compuesta por cerca de 40 personas de diferentes estados de vida —laicos, religiosos y ministros ordenados—, en la reciente Asamblea de Iglesia en Castilla, un encuentro que ha tenido como lema Renovados para la misión y que ha reunido a fieles de nueve diócesis de la región para discernir conjuntamente las prioridades pastorales de los próximos años.

 

La cita, enmarcada en el camino sinodal promovido por el papa Francisco, ha tenido como eje central el método de la ‘conversación en el Espíritu’, una dinámica de escucha, diálogo y oración compartida que también se ha empleado en el Sínodo.

 

La participación burgalesa ha destacado tanto por su número como por su implicación en las distintas tareas de la Asamblea, desde la aportación en los grupos de trabajo hasta la coordinación de los mismos a través de facilitadores. Una experiencia que, según los participantes, ha estado marcada por la escucha, la comunión y la búsqueda conjunta de la voluntad de Dios para la Iglesia en este territorio.

 

Paula Mena, una de las representantes de Burgos, ha valorado especialmente el método empleado: «ha sido un método de trabajo que me ha gustado mucho porque no ha sido un método tradicional, sino un método en el que, a través de los demás, hemos ido descubriendo lo que el Espíritu quiere decirnos».

 

En la misma línea, el Hno. Domingo Fernández-Martos VS ha subrayado el carácter profundamente evangélico de esta experiencia: «ha sido una experiencia muy fructífera, muy evangélica en el sentido de que se viene a definir juntos lo que el Espíritu Santo quiere». Además, ha destacado la importancia de los momentos de silencio y escucha: «intentar dejar la escucha al Espíritu Santo y a la opinión del otro».

 

«El método ha sido fundamental»

El papel de los facilitadores, encargados de acompañar y guiar estos grupos de trabajo, también ha sido clave. Desde la archidiócesis de Burgos, tres personas han desempeñado esta tarea de facilitación, contribuyendo a que el método de la ‘conversación en el Espíritu’ se desarrollara con fluidez y ayudara a todos los participantes a implicarse activamente en el discernimiento.

 

Uno de ellos, Víctor Román, ha descrito su experiencia como «estupenda, formidable», destacando que «al final la evaluación era de mucha paz, de mucha acogida, de mucha escucha profunda».

 

Por su parte, Susana Castrillejo ha reconocido que el proceso ha sido «muy gratificante y muy enriquecedor», poniendo el acento en la comunión generada: «hemos sabido comprendernos y el método ha sido fundamental».

 

«Nos vamos con mayor ilusión todavía»

Por su parte, José Luis Lastra, vicario de Pastoral de la archidiócesis de Burgos, ha realizado un balance muy positivo tanto de la participación burgalesa como del conjunto de la Asamblea. «Hemos sido de las delegaciones más numerosas y yo creo que nos vamos con mayor ilusión todavía», ha señalado, subrayando la voluntad de trasladar lo vivido a la realidad diocesana: «salimos enriquecidos y además con ganas de llevarlo a nuestra realidad concreta».

 

En cuanto al desarrollo global del encuentro, Lastra ha afirmado que «las expectativas se han cumplido con creces», destacando la actitud de los participantes: «hemos sido personas dóciles al Espíritu, hemos sabido dialogar, compartir, abrirnos a lo que el Señor quería de nosotros». Una experiencia que, en su opinión, fortalece la fraternidad y la sinodalidad en la Iglesia y que «ojalá sirva para futuras ocasiones».

 

La Asamblea de Iglesia en Castilla se ha convertido así en un espacio de encuentro y discernimiento común entre las diócesis de la región, en el que la Iglesia busca responder a los desafíos actuales desde la escucha del Espíritu y la participación de todo el Pueblo de Dios.