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El próximo domingo 9 de agosto, la archidiócesis de Burgos volverá a celebrar una nueva edición de su campaña Pro Templos, una propuesta que quiere fomentar la participación activa de las comunidades en el mantenimiento y restauración de su patrimonio religioso y cultural. Este año, además de la tradicional colecta en las parroquias y los donativos aportados a través de la plataforma donoamiiglesia, la campaña completará su desarrollo en el último trimestre de este año, cuando las parroquias podrán solicitar ayudas para restaurar sus iglesias a través del fondo creado con lo recaudado en esta jornada, en el que la administración diocesana sumará un euro por cada euro aportado por los fieles.

De esta manera, la campaña «ganará en visibilidad y participación», tal como ha señalado Raúl Abajo, delegado adjunto de Patrimonio de la archidiócesis. Y es que serán las parroquias las que en los meses de octubre y noviembre podrán solicitar las ayudas presentando un proyecto, en el que se valorarán la urgente necesidad de intervención, la falta de recursos económicos para afrontar las obras y que éstas tengan siempre que ver con la estructura los inmuebles. En torno al mes de noviembre, la Comisión de Patrimonio de la archidiócesis estudiará los casos y concederá las ayudas pertinentes, que permitirán realizar las mejoras a lo largo del año 2027 con una aportación máxima de 5.000 euros.

No se trata de grandes intervenciones ni muchas veces son grandes iglesias, pero con pequeños y sencillos arreglos se pueden evitar males mayores con poco dinero», ha explicado Abajo. Por eso, el objetivo de este año será «crear una bolsa suficientemente amplia para poder atender más necesidades» y salvaguardar más iglesias, que son «el orgullo y la identidad de nuestros pueblos».

El ejemplo de un pueblo

José Antonio Fernández, alcalde pedáneo de La Revilla de Herrán, un pueblo de apenas 20 habitantes, ha sido testigo de cómo las ayudas de esta campaña llegan a su destino. «Estas pedanías tan pequeñas, no disponemos de medios y con la ayuda de obispado y algo que tenemos en el pueblo hemos podido cubrir el presupuesto para restaurar nuestra iglesia», ha revelado.

Tras una intervención hace 20 años, las cerchas de la cubierta estaban empujando los muros externos, poniendo en peligro las bóvedas y la estabilidad del inmueble. «Por suerte, no hemos tenido grandes nevadas y con una pequeña intervención de apenas 3.000 euros hemos podido solucionar el problema» con la colocación de unos pilares, ha detallado.

Tradición

La campaña Pro Templos nació en 2006 con el objetivo de conseguir fondos para la recuperación de iglesias y ermitas que necesitan una intervención urgente y que no pueden acogerse a otras ayudas o subvenciones. De esta manera, y «con un espíritu de comunión y ayuda», la campaña pretende «que muchos pocos logren algo muy grande, limitando el deterioro de nuestras iglesias». Como ha señalado la ecónoma diocesana, Mariola Rilova, «no son intervenciones muy costosas, pero sí significativas». La campaña recauda cada año entre 35.000 y 60.000 euros y permite restaurar en torno a una quincena de templos. En el último año, se han concedido 56.000 euros de ayudas y se han comprometido otros 30.100 euros.