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El Seminario de San José ha acogido hoy una nueva sesión ordinaria del Consejo Diocesano de Pastoral, la última antes de su disolución tras tres años de trabajo, tal como marcan sus estatutos. Al hilo de las propuestas de la Asamblea Diocesana, la sesión de trabajo ha centrado su atención en los consejos pastorales parroquiales y arciprestales, cómo mejorar su actuación, cómo implantarlos donde no existen y cómo adaptarlos a la constitución de las nuevas unidades pastorales.

El arzobispo, que ha presidido la reunión, ha insistido en que deben ser «organismos de comunión para la misión», sin perder de vista que «su horizonte ha de ser siempre la evangelización». Para don Mario Iceta, «no hay que tener más andamios que casa»; de lo contrario, «las fuerzas se van en el andamiaje» y, sin embargo, «las cosas funcionan mejor cuando las estructuras son más sencillas», ha indicado.

Los miembros del consejo se ha dividido en grupos de trabajo que han reflexionado sobre algunas propuestas de cara a la dinamización de estos consejos. Entre ellas, que sus proyectos de acción se centren en la realidad, que los miembros de estos equipos estén realmente implicados en sus comunidades y elegidos por ellas, que haya relación y comunicación con las parroquias y que sus propuestas y revisiones sirvan para las programaciones pastorales en coordinación con los sacerdotes.

 

Economía y renovación

 

El orden del día también ha contado un segundo tema de reflexión sobre economía diocesana, una cuestión «que nunca antes se había abordado en un consejo pastoral». Mariola Rilova, la ecónoma diocesana, ha explicado las fuentes de ingreso y las partidas de gastos sobre los que gira la administración del Arzobispado y algunos retos en los que seguir trabajando, como mejorar en la autofinanciación y la transparencia.

Después de tres años de andadura, la de hoy ha sido la última sesión de trabajo del consejo pastoral diocesano. Tal como indican sus estatutos, toca ahora el turno de renovar sus miembros y adecuar su número a la nueva estructura de la Curia Diocesana. «No tiene sentido que la mayoría de las personas que están aquí respondan al nombramiento del arzobispo, sería más lógico que cada organismo y cada territorio nombraran a los representantes que ellos quieran», ha indicado don Mario Iceta. En este sentido, el propio Consejo Pastoral ha valorado positivamente que sea cada delegación y departamento quien escoja a sus propios representantes.