56 adolescentes, de entre 13 y 17 años, procedentes de las parroquias del centro de la capital, San Pedro y San Felices, Hermano San Rafael, San Pedro de la Fuente, Rabé de las Calzadas y de Quintanar de la Sierra han comenzado el Camino Ignaciano, que acompañará a los adolescentes durante tres años hasta culminar en Manresa en 2029, coincidiendo con el año jubilar de este itinerario espiritual
En la presente edición han recorrido 42 kilómetros entre el Santuario de Loyola y el Santuario de Aránzazu (Guipúzcoa). La exigente subida no tuvo comparación con la contemplación de unas vistas increíbles de la provincia guipuzcoana. Su numerosa presencia ha sido motivo de sorpresa para los numerosos peregrinos españoles que hacían la ruta, especialmente en el tramo entre Loyola y Zumárraga.
Además de caminar, los adolescentes han conocido en profundidad la vida de san Ignacio de Loyola y su testamento espiritual, así como la vida de San Francisco de Asís en el 800º aniversario de su Tránsito. Han conjugado momentos de oración, con la celebración diaria de la eucaristía en la capilla de la Conversión de San Ignacio de Loyola y el Santuario mariano de Aránzazu, donde tuvieron la posibilidad de ganar el jubileo, con numerosas ocasiones para la convivencia y los juegos.
Esta propuesta supone el arranque del curso pastoral de la Delegación Diocesana para la Infancia, Adolescencia y Juventud. Pretende animar a los adolescentes y jóvenes a participar en la vida juvenil de sus respectivas parroquias a lo largo del año. A esta iniciativa se unen otras como la ‘Noche Alternativa’ que tendrá lugar en 20 de noviembre o el Encuentro de Jóvenes que tendrá lugar el 13 de marzo en el Seminario San José.
Así lo recogen algunos de los testimonios de los jóvenes participantes: “Hacer el camino Ignaciano ha sido una gran oportunidad. Recorrer los pasos del santo te hace ponerte en su piel, acercarte más a Dios como él hizo y tener tiempo para pensar aquello que necesitas, además de conocer gente maravillosa que te ayuda en el camino dándote ánimos cuando la mochila ya pesa” (Alfredo Ibáñez, 16 años, Parroquia San Gil); “Como todos los años he conocido gente nueva, he disfrutado pero también he andado y me he cansado, pero el esfuerzo mereció la pena ya que las vistas fueron maravillosas” (Natalia García, 16 años, Parroquia San Gil).






