Con motivo de la celebración de la Festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía, el arzobispo de Burgos, don Mario Iceta, ha presidido una eucaristía en la que ha pedido al Señor por todos ellos y por sus familias “que comparten muchas veces las preocupaciones, los horarios difíciles, las ausencias y la incertidumbre” y ha recordado, de forma especial, a los compañeros que han fallecido, especialmente a aquellos que perdieron su vida cumpliendo su deber,“ Que el Señor los reciba en su Reino y conceda consuelo y esperanza a sus familias”, ha señalado.
En su homilía, ha querido resaltar que la autoridad, cuando se vive desde el Evangelio, consiste en estar al servicio de los demás y, la verdadera grandeza no está en imponer, sino en proteger, en respetar en poner la autoridad al servicio del bien común. Y ha ensalzado su vocación profesional, porque en palabras del Arzobispo “Ser Policía Nacional significa, en muchos momentos, ser quien llega cuando otros tienen miedo. Significa proteger a quien está en peligro, ayudar a quien está perdido, intervenir cuando se está cometiendo una injusticia, acompañar a una víctima y, tantas veces, realizar una tarea silenciosa que quizá nadie llegue a conocer”.
El salmo: «Guíame, Señor, por el camino eterno», lo ha descrito d Mario como una hermosa oración para quien tiene una misión de servicio. “Porque también vosotros necesitáis ser guiados. Necesitáis sabiduría para tomar decisiones, serenidad en los momentos difíciles, fortaleza para afrontar el peligro, prudencia para tratar con cada persona y humanidad para no acostumbraros nunca al sufrimiento ajeno”.
Santos Ángeles Custodios
D Mario ha descrito al ángel custodio como aquel que acompaña, protege y vela. Y esa imagen puede ayudarnos a comprender también vuestra misión: estar atentos a los demás, especialmente a quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Y por ello, les ha señalado lo especialmente significativo que resulta que sean sus patronos los ángeles custodios, motivo por el cual les ha pedido que los acompañen siempre, protejan sus vidas, sus familias y su servicio.
El Arzobispo ha firmado en el el Libro de Peregrinos de la Ermita de San Amaro, situada junto al Hospital del Rey






