En apenas una semana, el papa León XIV llegará a España para realizar una visita apostólica que congregará a miles de fieles en distintos puntos del país, especialmente en Madrid, donde presidirá una vigilia para jóvenes y una misa. Cerca de 1.000 burgaleses esperan poder asistir a los actos presididos por el Santo Padre. Aunque no todos los van a poder desplazarse para participar en los actos programados. Es el caso de la comunidad de monjes de la Cartuja de Miraflores, que ha querido acompañar al Santo Padre desde el silencio, la oración y el trabajo artesanal.
Desde hace días, los cartujos de Santa María de Miraflores preparan jabones y esencias elaborados a partir de rosas cultivadas en el propio monasterio. Estos productos estarán destinados a la misa del domingo en la solemnidad del Corpus Christi que presidirá el Papa en la madrileña plaza de Cibeles, concretamente para el lavatorio de manos previo a la celebración eucarística, un gesto cargado de simbolismo y tradición dentro de la liturgia.
Así lo ha explicado Ricardo Romaniega, portavoz de la comunidad cartuja y responsable de la atención a los visitantes que acuden al monasterio. «La comunidad de monjes quiere colaborar con unos productos muy especiales elaborados de manera artesanal por los monjes aquí», ha señalado, recordando que el cultivo de la rosa forma parte de la historia centenaria del monasterio. «Es conocido por todos el cultivo de la rosa, que nosotros llevamos haciendo siglos el rosario de pétalos de rosa y, a día de hoy, tenemos otros productos con esta misma rosa, con el mismo cariño que tratamos este producto tan especial», ha añadido.
La Cartuja de Miraflores mantiene desde hace siglos una estrecha vinculación con la rosa, presente tanto en la elaboración de rosarios como en aromas y jabones. En esta ocasión, estos últimos han adquirido un significado especial al formar parte de una celebración papal. Según ha explicado Romaniega, «tenemos nuestros jabones que creemos que son necesarios para los lavatorios que se hacen antes de administrar el sacramento de la Eucaristía». De este modo, la comunidad ha querido expresar su cercanía al Santo Padre a pesar de no poder estar físicamente presente. «Es una manera de mostrar que nosotros queremos estar cerca de él, con un jabón único con un toque a rosas que recuerda los siglos en los que nosotros llevamos habitando Miraflores», ha subrayado.
El aroma a rosas no es un elemento casual. Para los cartujos, esta flor evoca de manera directa a la Virgen María, titular del monasterio y figura central de su espiritualidad. «Queremos añadir la esencia de rosas, que es un olor muy característico tanto de la Cartuja como de nuestros rosarios», ha explicado el portavoz, quien ha destacado el valor mariano de este gesto. «Para nosotros es muy especial ya que la rosa evoca a nuestra Santa Madre María, protectora de la visita del Santo Padre. España es tierra de la Madre María, así que es una manera que queremos colaborar, acompañar y estar presentes en la visita tan especial del Santo Padre a España».
Este gesto sencillo, nacido del trabajo cotidiano, la oración y el silencio que caracterizan la vida cartuja, ha sido motivo de alegría para los quince monjes que actualmente habitan el monasterio burgalés. «Todos los monjes, tanto sacerdotes como hermanos, padres, que aquí vivimos, queremos estar cerca del Santo Padre, el cual está cerca de nosotros», ha afirmado Romaniega, insistiendo en que la comunidad acompaña este momento «con nuestros rezos» y con unos productos que representan «a la rosa característica de Miraflores y a Santa María, Madre de Dios».
Desde la Cartuja de Miraflores, este gesto discreto ha querido ser una forma de comunión con la Iglesia universal y de participación espiritual en una visita histórica para los fieles de España.






