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Con el lema Panivín y el asalto al castillo, alrededor de 170 niños, niñas y jóvenes de los Grupos Parroquiales Juveniles (GPJ) de Aranda de Duero han participado en la cuarta edición de los campamentos de verano. En esta ocasión Panivín, mascota de los GPJ, se ha trasladado a las instalaciones del Seminario Diocesano de Tarazona (Zaragoza), lugar en el que han encontrado un aliciente especial para la realización de las actividades. El Seminario de esta diócesis ha brindado la hospitalidad de servicio de cocina y sus instalaciones, cuya piscina y diversidad de campos y salas han facilitado todo tipo de juegos, talleres y fiestas.

 

Las históricas callejuelas y plazas de la ciudad mudéjar han sido escenario de gymkanas y concursos. La remozada catedral ha deslumbrado a todos con Hydria, el espectáculo audiovisual nocturno que acerca a la historia y la fe del templo. Santa Cruz fue la meta de la jornada de excursión, a los pies del imponente Moncayo.

 

Las ambientaciones de cada día y sus revisiones al final de la jornada, las oraciones y celebraciones y eucaristías han ayudado a la transmisión y vivencia de valores y virtudes. Una de las misas fue celebrada por el obispo de la diócesis, el burgalés Mons. Vicente Rebollo Mozos, quien además compartió con los chavales la cena y sus experiencias en convivencias similares.

 

El campamento concluyó con la celebración de la jornada de familias, ocasión de encuentro y gratitud por esta iniciativa, que continúa la labor desarrollada durante todo el curso en las catequesis infantiles y en los grupos de adolescentes de las parroquias de Aranda y alrededores.

 

La programación de los GPJ incluye para este verano la realización del Camino de Santiago para los mayores y el voluntariado con la Hospitalidad de Lourdes.