La iglesia de Santiago, en Pancorbo, ha acogido este viernes, 19 de junio, el noveno y último de los Encuentros en el Mundo Rural, una iniciativa enmarcada en la Campaña Diocesana de Doctrina Social de la Iglesia que, durante este curso, se ha centrado en la realidad del mundo rural. En esta ocasión, el tema de los servicios en los pueblos ha protagonizado la reflexión compartida por una cincuentena de participantes.
El encuentro en Pancorbo ha puesto el broche final a un ciclo que, a través de nueve sesiones en diferentes localidades, ha querido visibilizar la presencia y el compromiso de la Iglesia burgalesa en el mundo rural. La jornada se ha articulado en torno a una mesa de experiencias moderada por Espino Pinedo, de Santa Gadea del Cid y miembro del Consejo Pastoral Diocesano.
Uno de los momentos centrales de estos encuentros en el mundo rural ha sido la intervención de los alcaldes de la zona. Javier Cadiñanos, alcalde de Pancorbo, ha descrito la provincia de Burgos como un territorio con fuerte dispersión poblacional, envejecido y masculinizado. En su análisis, ha identificado tres servicios fundamentales: la sanidad, la educación y los transportes. Así, ha señalado tanto la riqueza como las limitaciones del colegio local, las carencias del consultorio médico y del hospital de Miranda, y la falta de transporte a la demanda, que suplen con un taxi financiado por el municipio.
Asimismo, ha planteado diversos retos para el futuro de los servicios en los pueblos: la necesidad de contar con buenos profesionales, fomentar la vivienda en alquiler, plantear bonificaciones en el IRPF que compensen los gastos de vivir en pequeños municipios y apostar por un empleo femenino de calidad que contribuya a fijar población.
Por su parte, Jorge Ortiz, alcalde de Santa Gadea del Cid, ha compartido una visión esperanzadora al afirmar que «mientras hay luz, hay esperanza». Su municipio ha pasado en once años de 147 a 200 empadronados, gracias a iniciativas como la creación de empleo, el impulso al turismo o el reconocimiento como «pueblo más bonito de España». Sin embargo, ha reconocido dificultades importantes, como la falta de médico o la ausencia de fibra óptica.
La reflexión en estos encuentros en el mundo rural ha continuado con la aportación de la Doctrina Social de la Iglesia, presentada por Pedro Juanes, párroco de la unidad Oroncillo-Espino. Desde las referencias de san Juan XXIII en Mater et Magistra hasta textos de Francisco en Laudato Si’ y aportaciones recientes del papa León XIV en Magnifica Humanitas, se ha invitado a profundizar en cuestiones como «¿qué persona hay detrás?» o «¿qué tipo de sociedad estamos construyendo?».
La dimensión práctica ha estado muy presente con los testimonios de personas que prestan servicios en la comarca. Diego Martínez, emprendedor de Miel y bellotas, ha pedido «que me dejen trabajar», reclamando una reducción de trabas burocráticas. También han intervenido varias voluntarias: Araceli, de Pancorbo; Mari, de Villanueva Soportilla; Nati, de Santa Gadea del Cid; y Lucía, de Santa María Ribarredonda, quienes han mostrado el valor del servicio desinteresado en la vida de los pueblos.
En el coloquio final, los asistentes han subrayado aspectos clave como la importancia de mantener abiertas las iglesias para favorecer el turismo, el carácter vocacional del servicio público de los alcaldes, la necesidad de apoyar el comercio local o los problemas recurrentes del hospital comarcal. También han destacado el valor del trabajo comunitario y la importancia de difundir las actividades rurales.
El encuentro ha concluido con un aperitivo compartido con productos de la zona, cerrando así estos Encuentros en el Mundo Rural que han articulado la Campaña Diocesana del curso.






