La devoción a la Virgen del Carmen ha vuelto a hacerse visible un año más en las calles de Burgos. Centenares de fieles han participado en la celebración eucarística celebrada en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y, posteriormente, han acompañado la imagen de la Virgen en la tradicional procesión por el paseo del Empecinado.
Organizada por la comunidad de los padres carmelitas, la celebración ha reunido a numerosos devotos que han querido rendir homenaje a la Madre del Carmelo en el día de su fiesta. Durante el recorrido procesional no han faltado las muestras de cariño hacia la Virgen, con cantos, aplausos y vivas que han acompañado el paso de la imagen por las calles del barrio.
La procesión ha puesto el broche final a los actos de culto que la comunidad carmelita ha venido celebrando durante los días previos con motivo de la novena en honor de la Virgen del Carmen, una de las advocaciones marianas más queridas y arraigadas entre los fieles burgaleses.
La devoción a la Virgen del Carmen hunde sus raíces en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, donde surgió la Orden del Carmen en torno al siglo XII. Con el paso de los siglos, esta advocación mariana se ha extendido por todo el mundo, especialmente a través del escapulario carmelita, convertido en signo de protección y de confianza en la intercesión de María.
También en Burgos, esta tradición continúa muy viva gracias a la comunidad de los padres carmelitas y a los numerosos fieles que, año tras año, participan en los actos litúrgicos organizados en torno a la festividad del 16 de julio, manteniendo viva una celebración que forma parte del patrimonio religioso y devocional de la ciudad.






