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La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos se concentró de nuevo ayer frente al Teatro Principal para recordar a las víctimas de la siniestralidad laboral y expresar su solidaridad con las familias de los trabajadores fallecidos. El acto tuvo un recuerdo especial para Ángel Cañas Ballesteros, conductor de camión de 47 años, vecino de Salas de los Infantes, que perdió la vida el pasado 16 de julio tras sufrir un accidente en la carretera BU-925, entre Pinilla de los Barruecos y Huerta de Rey, mientras realizaba su trabajo.

 

Durante la concentración, la HOAC denunció que los accidentes laborales continúan siendo una constante y reclamó un mayor compromiso de toda la sociedad para combatir esta realidad. En el manifiesto leído durante el acto, la organización recordó que «nadie, absolutamente nadie, debería perder la vida por trabajar» y advirtió de que, pese a los avances en prevención de riesgos laborales, cada día fallecen dos personas en su puesto de trabajo en España y otras 35 son hospitalizadas por accidentes laborales. La entidad insistió en que detrás de estas cifras «hay rostros de personas concretas con nombre y apellidos» y señaló como causas de la siniestralidad la precariedad, la falta de medidas de seguridad, la escasa formación, la subcontratación o la economía sumergida.

 

La HOAC aprovechó el encuentro para reclamar mejores condiciones laborales, un mayor control del cumplimiento de la normativa en materia de prevención de riesgos y una mayor implicación de administraciones, empresas, trabajadores y del conjunto de la sociedad. Bajo el lema «Cuidar el trabajo, cuidar la vida», la organización defendió que el empleo debe ser un espacio donde las personas puedan desarrollar sus capacidades «y no un sitio donde enfermar o incluso morir». La concentración concluyó con un minuto de silencio en memoria de todos los trabajadores fallecidos por accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo.