El Encuentro de Naciones de Aranda ha celebrado el pasado sábado, 13 de junio, su decimoséptima edición en la Residencia Sagrada Familia, reuniendo a alrededor de 300 personas en una jornada marcada por la convivencia intercultural e intergeneracional. Organizado por la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, el evento ha girado en torno al lema Migrantes, misioneros de esperanza.
El Encuentro de Naciones de Aranda ha contado con la participación de personas de todas las edades y procedencias, en un ambiente de encuentro entre migrantes y población local. A pesar del calor intenso propio de la Ribera del Duero, los asistentes han compartido una tarde de reflexión, celebración y convivencia.
La jornada ha comenzado en el patio de la residencia, donde representantes de diez países han instalado diversos puestos para mostrar aspectos de sus culturas. Fotografías, trajes tradicionales y artesanías han permitido a los participantes acercarse a la riqueza cultural de cada nación presente. Este primer momento ha favorecido el intercambio y el conocimiento mutuo entre los asistentes.
Posteriormente, el salón de actos ha acogido un momento de oración interreligiosa, en el que se ha querido subrayar el valor espiritual del encuentro. En este contexto, también se ha recordado la reciente visita del papa León a España, lo que ha añadido un matiz de actualidad eclesial a la celebración.
El Encuentro de Naciones de Aranda ha continuado con un acto central animado por los presentadores, que han dado paso a los representantes de los países participantes. Cada grupo ha presentado una manifestación festiva propia, mostrando danzas, música o expresiones culturales características de sus lugares de origen.
La bienvenida inicial ha corrido a cargo de Hilda Vizarro Taipe, delegada diocesana de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, y de la superiora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, comunidad que ha acogido el evento en sus instalaciones. Ambas han destacado la importancia de promover espacios de encuentro que refuercen la convivencia y la integración.
Uno de los momentos más participativos ha sido el sorteo de regalos, en el que los asistentes han podido participar mostrando el «pasaporte» del encuentro, una iniciativa simbólica que ha servido para recorrer los distintos puestos culturales y fomentar la implicación en la actividad.
La celebración ha continuado en el exterior, donde, ya a la sombra, se ha desarrollado una parte más festiva. Los más pequeños han disfrutado de una piñata, mientras que el resto de asistentes ha compartido una degustación gastronómica. La música ha sido también protagonista, con bailes de sevillanas y ritmos procedentes de Venezuela, Marruecos y España, entre otros.
El Encuentro de Naciones de Aranda ha vuelto a poner de manifiesto la riqueza humana y cultural que aportan las personas procedentes de otros países. En la actualidad, este colectivo representa aproximadamente una de cada cinco personas en la localidad, lo que subraya la importancia de promover iniciativas que favorezcan la convivencia y el reconocimiento mutuo.
La jornada ha concluido con un ambiente de alegría y participación, dejando patente el valor de estos espacios como oportunidad para construir comunidad desde la diversidad.






