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La ciudad de Burgos ha celebrado este viernes, 12 de junio, la festividad del Curpillos, una de las citas más arraigadas del calendario burgalés. Cientos de fieles se han reunido en torno al Santísimo Sacramento en una jornada que ha combinado fe, tradición y convivencia, manteniendo viva una celebración con siglos de historia.

Los actos han comenzado con la celebración eucarística en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, donde se ha consagrado el Santísimo Sacramento que constituye el centro de esta festividad. Tras la Santa Misa, que se ha celebrado con la liturgia propia de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús —fiesta que se celebra este 12 de junio—, los fieles han participado en la tradicional procesión por las calles del entorno del monasterio, acompañando al Señor en una de las imágenes más características de esta celebración.

A los actos han acudido autoridades civiles, políticas, académicas y también militares. De hecho, como es tradición, el general jefe de la División San Marcial, con cuartel general en Burgos, ha portado durante la procesión eucarística el pendón de la batalla de Las Navas de Tolosa, que se custodia en el Monasterio Cisterciense.

El Curpillos hunde sus raíces en el siglo XIV y nació como una prolongación local de la solemnidad del Corpus Christi. Con el paso del tiempo, la fiesta adquirió personalidad propia hasta convertirse en una de las expresiones religiosas y populares más representativas de Burgos.

La devoción al Santísimo Sacramento continúa siendo el corazón de esta jornada, que cada año reúne a numerosas personas para renovar públicamente su fe y expresar su adoración a Cristo presente en la Eucaristía.

La festividad del Curpillos constituye una de las tradiciones más singulares del patrimonio religioso burgalés y sigue siendo, generación tras generación, una ocasión privilegiada para contemplar el misterio de la Eucaristía y agradecer la presencia del Señor en medio de su pueblo.